Defensa impone otro edificio de maniobras pese a los riesgos ya patentes sobre Ezkaba

Defensa construye en el cuartel navarro de Aizoain un nuevo edificio para maniobras, que ha suscitado petición de explicaciones del ayuntamiento ahora gobernado por Navarra Suma. Lo hace sin autorización municipal. El campo de tiro ha provocado varios incendios en Ezkaba. 

Ramón Sola|15/08/2019 12:16
Aizoain
Militares revisan la zona quemada en el incendio del año 2000. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

El campo de tiro del Ejército español en Aizoain, a las afueras de Iruñea, fue motivo de intensa polémica sobre todo en los primeros años de este siglo, cuando se produjeron varios incendios en el monte Ezkaba (está en su falda) a causa de las maniobras. El más conocido y devastador fue el del año 2000, provocado por el lanzamiento de un bote de humo.

La actividad militar en la zona se redujo a causa de ello, pero sin llegar a eliminarse. La polémica rebrota ahora con la decisión del Ministerio de Defensa de levantar un nuevo edificio de maniobras, de tres alturas. Lo hace, además, sin aval municipal, amparándose en un cuestionable procedimiento extraordinario que alude al «interés para la Defensa nacional».

El Ayuntamiento de Berriobeiti ha expresado su preocupación por este hecho, incluso después de que en junio la Alcaldía pasara a manos de Navarra Suma, tomando el relevo a una lista independiente respaldada por grupos de izquierda como EH Bildu. Así, esta semana el alcalde, Raúl Julio Bator, ha visitado las obras acompañado de la secretaria y el arquitecto municipal, recibiendo algunas explicaciones de los responsables del cuartel y el director de la obra, que se está dirigiendo desde la Comandancia de Zaragoza.

Desde Berriobeiti se reclama la justificación de esa obra y se quiere saber para qué servirá exactamente el edificio. EH Bildu añade que debería conllevar una Declaración de Impacto Ambiental que no existe.

Maniobras y consecuencias

El edificio se adentra más aún que el cuartel en la falda del monte Ezkaba, un dato que no es baladí porque las maniobras militares en la zona ya han producido varios incendios, especialmente en los años del cambio de siglo. En realidad, el campo de tiro está operativo desde allá por 1914, por lo que seguramente ya deparó otros incidentes difíciles de documentar. El cuartel que lo acoge ahora se levantó en 1965.

El incendio más grave se produjo en agosto del año 2000 y se desencadenó en un punto en que los soldados estaban realizando maniobras, a consecuencia de bote de humo. Calcinó 100 hectáreas de este monte, el más relevante del área de Iruñea y conocido históricamente por otra instalación militar: la que, en su cima y no en la base, encerró a miles de presos del franquismo dando pie a la trágica fuga de 1938.

Fue el peor incendio producido en Nafarroa aquel año. El Parlamento navarro reclamó el fin de las maniobras militares en la zona, con el único voto en contra de UPN, y el Gobierno navarro impuso posteriormente una sanción económica al Ejército por la imprudencia que suponía realizar aquellos ejercicios en un día de altas temperaturas.

Además de los posicionamientos institucionales, Greenpeace incluyó Aizoain en la lista de cuarteles estatales en que las maniobras militares debían prohibirse, especialmente en verano, por el riesgo de incendios. Y recordó que Ezkaba está declarado Área Recreativa Natural, como «pulmón verde» de Iruñea.

El Ejército, consciente

Sin embargo, el campo de tiro, que se ubica a apenas 250 metros de las viviendas, no ha dejado de estar operativo. Lo emplean tanto militares como guardias civiles, policías españoles y forales. A modo de ejemplo, la página del Regimiento de Infantería América 66 de Cazadores de Montaña, que ocupa las instalaciones, informó en diciembre pasado de que tanto en Ezkaba como en Jurramendi «componentes de las Task Force han realizado instrucción de patrullas a pie y en vehículo, así como controles de zona, de punto sensible y ejercicios de tiro».

Una delegación parlamentaria ya cursó una visita al cuartel en 2012, a iniciativa de NaBai, al tener constancia de obras en el campo de tiro. El teniente coronel Julio Fernández alegó entonces que se hacía para «mejorar la seguridad, reducir la emisión de ruidos, aminorar el riesgo de incendios y mitigar el impacto ambiental», lo que deja claro que el Ejército es plenamente consciente del peligro para el medio ambiente y la salud pública de esas maniobras.

En ese 2012 había unos 500 efectivos militares instalados en el acuartelamiento, que no ha dejado de generar noticias durante estas últimas décadas: desde el guardia civil que quedó en coma al recibir un disparo en la cabeza de un practicante de tiro olímpico en 1998 al atentado fallido de ETA con granada en 2003 o los símbolos franquistas revelados en el recinto en 2015.