Sergio Iglesias

Diversión para todos los públicos

Como es habitual en los últimos tiempos, este sábado era un día en el que se acumulaban los compromisos en Bilbo y alrededores, con multitud de eventos culturales en diferentes locales. Pero si había un concierto marcado en rojo desde hace meses en el calendario, ese era el de Gatibu

Alex Sagardui ha vuelto a demostrar que hay pocos vocalistas tan carismáticos como él.
Alex Sagardui ha vuelto a demostrar que hay pocos vocalistas tan carismáticos como él. (Aritz LOIOLA/FOKU)

Gatibu llegaban a la capital bizkaina para presentar su último trabajo: ‘EH Distopikala’, un disco en el que la banda de Gernika vuelve a incidir en ese eclecticismo sonoro del que siempre han hecho gala, esta vez investigando más a fondo en los ritmos tropicales y caribeños.

Tres veces los hemos visto por aquí en algo más de un año, en diferentes formatos y escenarios, y en las tres habían cumplido con creces, así que es lógico que, con casi todas las entradas vendidas, Miribilla presentara el aspecto de las grandes ocasiones a la hora del bolo de Gatibu, aunque mucho menos afluencia tuvo el de Olaia Inziarte, la encargada de abrir el evento, y probablemente la artista revelación del pasado año en Euskal Herria, con la publicación del disco ‘Lehengo lepotikan burua’.

Y la verdad es que, tal y como esperábamos, no defraudó en absoluto y, a pesar de que el sonido no fue el mejor, sobre todo por la escasa presencia de público a primera hora, la música navarra supo aprovechar los aproximadamente 50 minutos de concierto, para junto a una banda muy solvente, reivindicarse como la gran artista que es.

Con unos sonidos que se mueven entre el pop, el folk y la música electrónica, Olaia Inziarte supo defender a la perfección los temas de su álbum debut, y así pudimos disfrutar de canciones como ‘Zure mina’, ‘Zerua gorriz’, ‘Gereziak’, ‘Martzianoak’, ‘Berak badaki’ o ‘Behe klasekoa’, sin olvidarse de su primer sencillo de 2020 ‘Astelehenetan’. Incluso se atrevió con una jota navarra tradicional, ‘Quisiera volverme hiedra’, interpretada con el único acompañamiento de su guitarra acústica. Un gran comienzo para una tarde-noche que prometía mucho.

Ni un momento de respiro

El pabellón, poco a poco, se iba llenando a la espera de que salieran a escena Gatibu, quienes aparecieron a las 21h. en punto, cuando tras una breve intro, sonaron los primeros acordes de ‘Bizikleta hartu ta banoie’, el tema que también abre el último trabajo discográfico de los de Gernika, y del que sonaron los 7 temas, a lo largo de las más de dos horas que duró su actuación.

Desde el primer instante, Gatibu supieron imprimir el ritmo adecuado al concierto, sin dar un solo momento de respiro a un público siempre entregado a ellos. Si hay algo que no se puede negar, es la capacidad que tienen para crear un ambiente positivo y un buen rollo insuperable, algo que, como digo, se hace evidente viendo la legión de fans que mueven en cada uno de sus actuaciones.

Y es que, no creo que en Euskal Herria haya una banda con un seguimiento más transversal que Gatibu, ya que sus seguidores y seguidoras son gente de todas las edades y tipología, tal y como pudimos comprobar en Miribilla, donde había mucha chavalería, niños, niñas, cuarentones y cuarentonas, aitites, amamas… así da gusto ir a un concierto.

Pero claro, todo esto tiene un porqué, que no es ni más ni menos, que la capacidad que Gatibu tienen para llegar a la gente, gracias a su inquietud musical, siempre buscando caminos diferentes, y sin estancarse nunca, tal y como han demostrado a lo largo de toda su carrera, y tal y como demostraron en el Bilbao Arena.

Así que, aparte de incidir en los ritmos caribeños y tropicales de temas nuevos como ‘Urten’ o ‘EH Distopikala’, tampoco se olvidaron de su parte más rockera en ‘Pailazo’, ‘Loreak eskeintzen’ o el rock and roll clásico de ‘Egurre emon’.

Sin embargo, no se quedan ahí, porque también experimentan con el pop rabioso en ‘Urepel’, los ritmos discotequeros en ‘Salto’ o en ‘Iraultza alaia’, y con el blues y el swing en ‘Zer da’, todo ello mezclado con su característico sonido cercano al funky, evidente en temas como ‘Bixotza suten’ o ‘Maite zaitut, baina ez zaitut behar’, donde contaron con la habitual colaboración de las componentes del grupo de baile gernikarra Ross Dantza taldea, acompañando los movimientos de un siempre hiperactivo Alex Sardui, quien demostró, una vez más que, hoy en día, hay pocos vocalistas tan carismáticos como él.

Creadores de himnos

Pero si hablamos de la habilidad de Gatibu para moverse en diferentes sonidos musicales, tampoco podemos olvidarnos de su facilidad para, en la era de tik tok, seguir creando himnos que ya son parte indisoluble de la memoria musical de los últimos años en Euskal Herria.

Temas clásicos que, obviamente, no podían faltar, como ‘Bang Bang Txik Txiki Bang Bang’, que crece muchísimo con la incorporación de las percusiones y los vientos, ‘Musturrek sartunde’, primer single del primer disco de la banda, tal y como recordaron en el concierto, la reivindicativa ‘Aske maitte’, en la que les acompañó Leire Goti, o ‘Euritan dantzan’, con la que se despidieron por primera vez, para volver minutos después y afrontar un último tramo de concierto en el que hubo, literalmente, de todo: dos temas nuevos como son ‘Zure bazterrak’ y el pop fusión de ‘Ezin disimulatu’, al que siguió otro gran himno de la banda como es ‘Zeu zeu’, que enlazaron con ‘Misirlou’, el clásico de Dick Dale & His Del-Tones, que inmortalizó Quentin Tarantino en ‘Pulp Fiction’, y que sirvió para que la banda se luciera aún más, justo antes de terminar en todo lo alto con ‘Gabak zerueri begire’, con la que daban por finalizado el concierto, no sin antes cantar junto a todo el público un ‘Hator hator’, que atronó en Miribilla, y que sirvió como colofón inmejorable a una noche en la que todo salió perfecto.

En resumen, dos horas de pura diversión para todos los públicos con Gatibu, una banda que nunca falla.