Lucas Vallecillos|26/08/2018 00:00

En los barrios más ociosos de las grandes urbes de Japón abundan los establecimientos donde los adultos pueden hacer realidad la fantasía de tener una cita con una estudiante de secundaria. Es un floreciente negocio de explotación de menores con carga sexual, denominado JK, al que Tokio le ha declarado la guerra con una nueva ordenanza. No obstante, a excepción de la prefectura de Aichi, en el resto del país se sigue mercadeando con las niñas.