25/01/2019

Nagore Belastegi
Periodista
Sponsors

Es difícil vivir del deporte si tu pasión es una disciplina minoritaria, de esas que rara vez salen en la tele. Por ejemplo, la mayoría de «trepapiedras» que conozco trabajan y entrenan de lunes a viernes, escalan el fin de semana y además se las ingenian para compaginar vida social y personal, pero muchas veces me encuentro con gente que puede permitirse estar colgado de una pared todo el año. Algunos estarán sustentados por sus padres.

Otros trabajan algunos meses en trabajos bien pagados y después administran lo ganado. Armando es uno de ellos, un hombre sencillo que cuando lo conocí llevaba un tiempo en la Sierra de Guara. Cuando consiguió tachar la vía que estaba probando agradeció públicamente a sus «sponsors» el apoyo que le habían dado. Sus sponsors eran aquellos que alguna vez le acogieron en casa o le dieron un paquete de arroz para comer.

Pero sponsors de verdad tiene Alex Txikon. Desconozco si tiene un trabajo habitual remunerado, pero sé de sus andanzas en las plazas de los pueblos y el esfuerzo que hace para poder vivir de su pasión, el montañismo. Gracias a su carisma ha conseguido subir a las cumbres más altas del mundo con un abrigo de plumas lleno de parches patrocinadores, que no le dan calor pero le aportan un colchón que le vale para cubrir el traslado y comprar un montón de bonito envasado. Hace unos días pudimos verle dándole ánimos al Athletic mientras construía un iglú. Dice que dentro de esa carpa de hielo no se está tan mal.

Yo no estoy en un iglú ni soy una sponsor, pero desde este espacio quisiera mandarle ánimos en su ascenso al K2, porque a veces solo hace falta que alguien te diga que tú puedes.