Arturo Puente
Periodista
JOPUNTUA

Feliz 2011

Hay examen sorpresa y nos pilla sin estudiar y de resaca. Solo hace dos semanas que estamos inmersos en la crisis del coronavirus, pero su magnitud y rapidez destructiva está ya poniendo a prueba todas las costuras de las economías occidentales, muy especialmente de los Estados del sur de Europa, que se han presentado en 2020 sin solucionar el grueso de los problemas que los llevaron a una situación límite al principio de la década. España e Italia –veremos si alguno más– no estaban instalados en una recuperación económica fruto de sus reformas estructurales, sino que simplemente surfeaban una ola de bonanza cíclica.

El apagón económico que las estrictas medidas tomadas para capear la alerta por el virus van a poner a prueba todas las estructuras construidas durante los últimos cinco o seis años, internas de los Estados pero sobre las europeas. La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebró este jueves fue el inicio de una batalla en ciernes en la UE que repite punto por punto lo ocurrido hace una década. No conocemos el tablero de juego, porque no sabemos cómo saldremos de aquí. Pero las posiciones son las mismas.

De nuevo los Estados con superávit y economías calientes desean imponer medidas de disciplina presupuestaria, mientras que el sur suspira por los llamados «coronabonos», es decir, emitir deuda conjunta entre los países de la UE, lo que permitiría una financiación barata a los países más afectados por la crisis. De nuevo la misma lucha y de nuevo un gobierno socialista en España que va a tener que hacer algo más que malabares para mantener su cara social mientras trata de convencer a sus socios europeos de que es «responsable».

Lo único bueno es que todo es tan similar a lo ya vivido que, aunque nadie en la Unión Europea haya hecho los deberes, los países mediterráneos ya saben a qué pueden atenerse: medidas draconianas, recortes a la gente y rescates a la banca. Los partidos lo pagan en las urnas y el proyecto europeo en descrédito social. ¿Será el fin de la UE? ¿En quién cargará los costes el PSOE? Feliz 2011, de nuevo.