«Espíritu, respeto y conocimiento son fundamentales en el flamenco»
Uno de los grandes atractivos de esta edición de Flamenco On Fire será la actuación de la banda andaluza, en cuya música absolutamente todo tiene cabida, desde el reggae, hasta la electrónica, pasando por el hip hop y la cumbia, pero siempre manteniendo el espíritu del flamenco tradicional. Hoy presentan su último trabajo, ‘‘Êcclabô de Libertá’’.

Para comenzar, ¿hay muchas ganas de estar ya tocando en Flamenco On Fire?
A nosotros nos hace mucha ilusión estar allí, y fíjate si estoy emocionado que hemos venido cuatro días antes del concierto... y no ha sido antes porque tenemos que ensayar y lo primero es preparar un pedazo de show. Me parece un festival muy completo, tanto en el formato como en la selección de los artistas, porque hay un cartel muy variado y además está el Ballet flamenco de Andalucía que hay que verlo.
Hablando con Josemi Carmona y Rycardo Moreno, me contaban que lo mejor del festival es que era muy colaborativo, y se creaba un ambiente muy especial entre los artistas…
Es un festival que pertenece al pueblo, en este caso a la ciudad de Iruñea, que es muy colaborativo e implica también a la gente que vive allí; no es algo exclusivo, como pueden ser otros festis, sino que puede disfrutarlo cualquier persona. Lo importante es que, si vas a invadir la ciudad por un tiempo, lo mínimo es que des la oportunidad a la gente de que pueda disfrutar de lo que es el festival y, en este caso, de lo que es la filosofía del flamenco.
¿Es una oportunidad también para que cualquiera pueda entrar en contacto con el flamenco, de una u otra forma?
Es tan completo que es para todos los públicos, va desde lo más antiguo hasta lo más moderno y, de esta forma, los espectadores tienen la oportunidad de ir desarrollando su afición por el flamenco en casi todos los cantos de lo que se está haciendo ahora de fusión, de folklore… hay muchas cosas diferentes. Nosotros nos consideramos ‘folklore futurista’, y no nos podemos considerar flamencos porque ¡válgame dios, con lo que hay ahí!...
Bueno, tampoco es cuestión de ser puristas a estas alturas, y mucho menos en un festival tan abierto, ¿no?
A ver, que somos flamencos porque cuando Andrés de Jerez canta, lo hace por “soleares”, o porque colaboramos con grandes artistas del género, y sí que habrá gente más purista que diga que somos flamencos en el cante, pero no en la música.
¿Hay que tener, por lo menos, el espíritu flamenco para trabajar con este género, aunque sea fusionándolo con otros sonidos?
El espíritu, el conocimiento y el respeto creo que son las tres claves fundamentales para trabajar con estos sonidos. Pero no tenemos que olvidar que el flamenco es algo que se ha conseguido por la persecución de los judíos, los moriscos, los gitanos, los africanos… y cada uno aportaba lo suyo: uno las canciones, otros el baile… la “seguiriya”, por ejemplo, es como un canto al rezo árabe, y es algo que, por desgracia, viene del dolor. Está claro que hay que tener un cierto purismo para que lo que es el flamenco puro, que se ha transmitido de generación en generación oralmente y que tiene enquistadas muchas tradiciones de otras culturas, siga siendo lo que es, pero siempre teniendo en cuenta que es una fusión, y que cada vez que se ha ido asentando en el tiempo, se ha ido fusionando y es, en realidad, una cosa abierta.
¿Es, precisamente, ese el mensaje que querían transmitir en su tema «Libre çoy», incluido en su último trabajo «Êcclabô de Libertá»?
En ese tema quisimos hacer un flamenco paisajista a nuestro rollo, que fuera una historia y tuviera esa belleza que tenían los temas de Lole y Manuel, que eran como escuchar y, a la vez, ver un poema. Queríamos que fuera algo solemne, y es de los temas del disco que más arreglos tiene. Además, estar con Lole Montoya es puro espiritualismo, y por eso la canción salió así. Pero es que ella es una sacerdotisa del templo de las diosas del flamenco, tiene un conocimiento, una templanza, un dominio… la parte espiritual de Lole es inmensa.
¿Es esta la colaboración más importante de todas las que hay en el disco, y que son unas cuantas, por cierto?
Cada una es especial en su terreno, es decir, Perrate cantando por soleares en ‘‘Êl-Labonê’’ es bastante importante, pero también Lole cantando espiritualmente el flamenco que ella hace… pero yo sí que siempre me suelo quedar, por el cariño que le tengo, con la colaboración con Andrés de Jerez, que es la segunda vez que colaboramos después de ‘‘Er carrito de lô muertô’’; es un hombre que vive en Francia, pero que es del cante jondo rancio de Jerez, que conoce todas las historias de Luis de La Pica, “Agujetas”... que se ha juntado con todo el mundo. Y es como El demonio de Tasmania, un puro duende que, cada vez que viene a grabar con nosotros, es una locura. Tanto es así, que nos lo llevamos al Flamenco On Fire, pero es que, cada vez que estamos juntos, él nos da vida a nosotros y nosotros a él; para mí es una combinación muy bonita.
Hablando de Lole Montoya, ¿qué influencia han tenido bandas como Lole y Manuel, Veneno, Pata Negra y otros grandes innovadores e innovadoras, en lo que hacen bandas como la suya, fusionando el flamenco con otros géneros para conseguir algo totalmente novedoso?
Cuanto más indago en el flamenco, y en la música que se ha hecho en Andalucía a lo largo de los tiempos, creo que la importancia ya no es tanto la innovación del momento, como lo adelantado al futuro que siempre ha estado este género. Porque tú coges el disco donde estaba la canción ‘‘Quién maneja mi barca’’ de Remedios Amaya, y ya está hecho con máquinas de aquella época, y ahora nosotros utilizamos otros aparatos, pero toda esa fusión ya la hicieron ellos hace muchísimos años, y todo aquello sigue sonando como si lo hubieran sacado el mes pasado. Por eso te digo que creo que, más que la fusión o que rompieran con todo, lo importante es que eran futuristas, y las generaciones siguen bebiendo de todo aquello… igual algunos lo mejorarán pero es casi imposible.
También es meritorio lo que están haciendo bandas como Califato 3/4 , La Plazuela o Derby Motoretaś Burrito Kachimba, introduciendo el flamenco en festivales de otros géneros, ¿no?
Quizá más concretamente en el caso de los Derby, porque nosotros y La Plazuela somos fusión, pero ellos hacen rock andaluz que, o te encanta o no te gusta nada. DMBK están moviendo el rock andaluz por todas partes y son unos máquinas, que ya desde la prueba de sonido suenan increíbles. Pero como te digo, pienso que tienen más mérito porque se mueven en un espacio sonoro más corto y más definido y han sido capaces de resucitar esa música de Triana, Alameda o Medina Azahara que casi ya no se escuchaba.
Para terminar, ¿qué tal les ha acogido el público de Euskal Herria las veces que han venido por aquí?
El “norte norte” y el “sur sur” somos muy parecidos; cuando estoy en Bilbao es como si estuviera en Sevilla con su río, su forma de relacionarse en la calle, su comida y bebida maravillosas, gente abierta y estupenda que te acoge y te entiende, aunque, como yo, hables muy rápido de vez en cuando (risas). Pero la verdad es que siempre hemos sentido una gran acogida en el norte, y es un placer volver por ahí.
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