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Hacia la cuarta Supercopa con muchas incógnitas para el once

Nico Williams, con una contusión en su tobillo izquierdo, se sumó a última hora a las muchas dudas que deberá resolver Ernesto Valverde para conformar su equipo inicial, junto a Gorosabel, Galarreta, Sancet y Yeray, todos ellos también con interrogante.

Un sonriente Berenguer en el entrenamiento previo del equipo en Yeda.
Un sonriente Berenguer en el entrenamiento previo del equipo en Yeda. (ATHLETIC X)

El Athletic quiere dar el primer paso frente al Barcelona -estadio King Abdullah, 20.00, Movistar- para llevar la cuarta Supercopa a sus vitrinas, aunque acumula un elevado número de incógnitas para conformar su once, después de que Nico Williams, con una contusión en su tobillo izquierdo, se sumase como duda de última hora a las de Gorosabel, Galarreta, Sancet y Yeray.

En todo caso, la escuadra vasca, pese a sufrir más de la cuenta para eliminar a la UD Logroñés en la competición copera, llega a la cita en un inmejorable momento de juego y resultados. Una racha de imbatibilidad de quince encuentros oficiales consecutivos invita a pensar en que puede tutear a cualquier rival, máxime si enfrente va a tener a un conjunto blaugrana lastrado por su reciente irregularidad, habiendo sumado solo cinco puntos de los 21 posibles que disputó en los meses de noviembre y diciembre.

Decir que las mismas dinámicas se van a mantener en dicho enfrentamiento sería muy aventurado, pero lo que sí se puede vaticinar es que, a priori, el duelo se presenta muy atractivo para el espectador, a cuenta del manejo futbolístico que practican ambas escuadras. Rápidas transiciones, verticalidad, líneas defensivas adelantadas, presión sobre el oponente y afilados cuchillos ofensivos son algunas de las armas que esgrimen los dos conjuntos, con la ventaja para el Athletic de conformar un bloque mucho más homogéneo en las diversas facetas del juego, frente a las individualidades azulgranas.

Grupo que puede verse resentido si finalmente el técnico rojiblanco, Ernesto Valverde, no puede contar con uno de sus elementos más desequilibrantes en ataque -Nico- y dos de las piezas que mueven al equipo en la medular y tres cuartos, Galarreta y Sancet, respectivamente. No obstante, dispone de elementos con el suficiente empaque como para armar una sala de máquinas de garantías, aunque se llevó, por si acaso, a un futbolista con un perfil similar a estos dos últimos, Peio Canales, última perla de la cantera.

El envite se disputará en el mismo escenario donde, cinco años atrás -9 de enero de 2020-, el de Viandar de la Vera perdió frente al Atlético la segunda semifinal siendo míster azulgrana, lo que, a los días, precipitó su salida del banquillo culé. Pese a ello, quiso dejar claro que no lo afronta con una actitud de vendetta.

Al contrario, aseguró que su equipo tiene «ese punto de desparpajo para poder jugar con cualquiera, pero también la humildad de poder hacerlo. Somos un equipo que podemos o intentamos plantear partidos que podamos competir, pero que en momentos determinados también sufrimos porque somos lo que somos».

REPARTO MÁS JUSTO

Horas antes, por la mañana, el presidente del Athletic, Jon Uriarte, reivindició un reparto económico «más justo» por participar en la Supercopa. Se da la circunstancia de que la entidad de Ibaigane recibiría 3,55 millones si queda campeona, mientras que Real Madrid y Barcelona cobrarán un fijo cercano a los seis millones -casi el doble-, independientemente de los resultados que cosechen.

También se pronunció sobre que la competición se dispute a miles de kilómetros, dificultando el desplazamiento de aficionados. «En un mundo ideal en el que mantengamos esos niveles de ingresos, nos encantaría que la competición se celebrara en nuestro entorno para que pudieran disfrutar de estos partidos. Es algo por lo que el Athletic luchará y colaborará con la RFEF para que se pueda dar en futuras ediciones», esgrimió.