
Las autoridades alemanas anunciaron ayer que buscan a un tunecino «clasificado como peligroso» –y a sus eventuales cómplices– por su posible implicación en el atentado en un mercado navideño de Berlín que el lunes dejó 12 muertos y 48 heridos –14 siguen en estado crítico–, el más grave reivindicado por el Estado Islámico (ISIS) en el país. Se ha emitido una orden de &bs;búsqueda internacional que abarca el espacio Schengen.
La Fiscalía Antiterrorista identificó al sospechoso como Anis Amri, de 24 años, y ofreció una recompensa de 100.000 euros por información que permita su captura. Advirtió de que «podría ser peligroso y estaría armado». La Fiscalía ha difundido dos fotografías de Amri.
Algunos medios estimaban que Amri podría estar herido ya que la cabina del camión quedó muy dañada y tenía manchas de sangre en su interior.
Según un diputado especialista en cuestiones de seguridad, Stephan Mayer, se trata de una persona conocida por las fuerzas de seguridad por sus vínculos con el movimiento islamista-salafista. De acuerdo con medios locales, estaría fichado por asalto y lesiones corporales.
El diario “Süddeutsche Zeitung” informó de que Amri estuvo en contacto con el iraquí Abu Walaa, de 32 años, detenido en noviembre acusado de ser el cerebro de una red yihadista reclutadora para el ISIS.
El ministro de Interior de Renania del Norte-Westfalia, Ralf Jäger, reveló que Amri es un solicitante de asilo que ya estaba siendo investigado porque las autoridades sospechaban que estaba preparando un atentado antes de la ataque del lunes. La Policía judicial de ese land, donde Amri residió algún tiempo tras llegar a Alemania a comienzos de este año, había abierto una investigación por «acto grave que pone en peligro la seguridad del Estado» alemán.
Asilo denegado
El joven tunecino, cuyo permiso de residencia temporal fue encontrado bajo el asiento del conductor en la cabina del camión –lo que puso sobre su pista a la Policía– llegó a Alemania desde Italia, adonde escapó tras la revuelta de 2011. En diciembre se perdió su rastro.
Amri pidió asilo en abril, pero su solicitud fue rechazada en junio, por lo que era objeto de un procedimiento de expulsión hacia su país. Sin embargo, esta no tuvo lugar al carecer de la documentación necesaria. Túnez negó que el joven fuera tunecino y rechazó recibirlo, aunque acabó admitiendo su nacionalidad. Pero la documentación para el viaje expedida por Túnez llegó «casualmente» ayer a Alemania.
Las autoridades, no obstante, mostraban cierta prudencia después de la detención y puesta en libertad del joven refugiado paquistaní al que presentaron como principal sospechoso.
El camionero polaco de 37 años hallado muerto por varios disparos en la cabina, a quien el atacante robó al parecer el camión, intentó probablemente evitar una matanza peor tratando de apoderarse del volante del semirremolque. Según fuentes de la investigación citadas por “Bild”, la autopsia había evidenciado que el polaco estaba vivo cuando el vehículo irrumpió en el mercado ya que su cuerpo, de 120 kg, mostraba señales de lucha y heridas de arma blanca.
Medidas de seguridad
Las medidas de seguridad han sido reforzadas en todo el país, al tiempo que se instalaba un debate sobre la necesidad de proteger los lugares públicos con bloques de cemento –algo que ya han hecho en los mercados navideños de Hamburgo, Stuttgart y Dresde– o la conveniencia de que haya patrullas militares en las ciudades.
«Este atentado se podría haber evitado si la plaza hubiera estado protegida por bloques de cemento», señaló Joachim Krause, director del instituto para las políticas de seguridad de la Universidad de Kiel. «Hay que garantizar la seguridad en este tipo de plazas, como en Israel, pero en Alemania este aspecto ha sido descuidado», añadió en el diario “Handelsblatt”.
Pero las autoridades se defienden alegando, como el jefe de la policía judicial (BKA), Holger Münch, que no existe una seguridad total. «Siempre hay un riesgo», advirtió.
«Si adoptamos medidas de seguridad en todas las entradas de los espacios públicos, nos alejamos de la cultura de apertura, que es la nuestra», dijo el alcalde de Berlín, Michael Müller.
Pero el debate ya está abierto. El ala bávara (CSU) del partido de Angela Merkel, ha reactivado una campaña que había iniciado hace algunos meses, tras los primeros atentados reivindicados por el ISIS en Alemania, y cuyo objetivo es autorizar al Ejército realizar tareas de seguridad pública.
«El Bundeswehr (Ejército) debería poder aportar su contribución a la seguridad de los ciudadanos allá donde sea necesario, gracias a su material o su entrenamiento», y ayudar a la Policía, pidió ayer el miembro del CSU Florian Hahn.
Aunque las patrullas de soldados armados son frecuentes en los países europeos golpeados por atentados islamistas, como Francia o Bélgica, son en cambio un tabú en Alemania que, tras el período nazi, limitó voluntariamente en su Constitución las posibilidades de intervención de su Ejército.
Tras los atentados islamistas de escasa magnitud registrados en los últimos meses, las autoridades autorizaron ejercicios conjuntos Policía-Ejército, pero no el despliegue de soldados en la vía pública si no se declara el estado de emergencia.
Klaus Bouillon, un responsable del partido de Merkel (CDU), Klaus Bouillon, generó polémica al hablar de «estado de guerra» en el país tras el atentado de Berlín, pero de inmediato tuvo que dar marcha atrás.
«Los alemanes siempre tuvieron la impresión de creer que los atentados solo les ocurre a los demás», opinó Barbara Kunz, investigadora del Comité de Estudios de Relaciones Alemanas (CERA), en el portal de internet del diario francés “Le Monde”.
«El país padeció atentados en el pasado», pero «el riesgo parecía poco real», añadió. Ahora, con este ataque con camión, «para muchos el país ha padecido su primer ‘verdadero’ atentado islamista», prosigue.
De momento, el Gobierno alemán ha decidido reforzar las medidas de vigilancia en lugares públicos mediante el uso de cámaras de vídeo.
«Si los responsables políticos siguen escondiéndose detrás de la protección de datos personales y la promoción de la libertad individual, complicando el trabajo de la Policía, seguiremos teniendo problemas para investigar los futuros atentados», aseguró Ernst Walter, vicepresidente de un sindicato de policías (DPoIG), al exhortar a reformar la videovigilancia y a dejar de «demonizar» esta tecnología.
Trump se abraza a la peligrosa tesis de la guerra de religiones
A falta de que la investigación arroje luz sobre el atentado en Berlín, Donald Trump, vio en ese ataque la clara confirmación de lo que considera una guerra de religiones a escala mundial. «Civiles inocentes han muerto mientras se preparaban para celebrar la Navidad», dijo el lunes, y agregó que «continuamente el Estado Islámico y otros terroristas islamistas atacan a los cristianos en sus comunidades y lugares de culto en el marco de su yihad mundial».
Trump hizo públicas sus conclusiones antes de que la Policía alemana pusiera en libertad al joven refugiado paquistaní al que detuvo como sospechoso y antes también de que el ISIS asumiera la acción.
Utilizó el mismo término de «terrorista islámico radical» para condenar la muerte del embajador ruso en Ankara, citando deliberadamente la supuesta religión de los autores para distanciarse de las políticas de Barack Obama. La Administración saliente subrayó que los extremistas no representan una religión sino que han pervertido el mensaje de una gran religión.
Pero para Trump y sus asesores el extremismo, que creen un «cáncer insidioso que afecta a 1,7 millones de personas y debe ser eliminado», solo puede ser derrotado si es identificado como una consecuencia del islam, al que consideran ideología política y no religión.GARA

Imputan a tres concejales del PNV de Getxo y tres técnicos por el derribo del palacete

Tortura jasan eta ozen salatu zuen Susana Atxaerandio gasteiztarra zendu da

Euskal Estatuaren oinarriak jartzeari ekin dio Sortuk, egitekoa eta zuzendaritza eraberrituz

Esteban se arrepiente de haber ridiculizado el caso de Getxo pero el PNV sigue minimizándolo
