Pello Guerra

La aurora, el tradicional canto religioso matutino que ‘enamoró’ a Jimeno Jurío

La aurora es un tradicional canto religioso matutino que está resurgiendo tras vivir su  esplendor a finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, y del que se ‘enamoró’ José María Jimeno Jurío, cuyas investigaciones sobre este tema han sido recopiladas en el libro ‘Auroros y auroras en Navarra’.

Roldán Jimeno y el alcalde de Artaxoa, Juan Ramón Elorz, en la presentación del libro ‘Auroros y auroras en Navarra’. (NAIZ)
Roldán Jimeno y el alcalde de Artaxoa, Juan Ramón Elorz, en la presentación del libro ‘Auroros y auroras en Navarra’. (NAIZ)

«Soy un enamorado de la aurora». De esta manera tan expresiva definía el historiador José María Jimeno Jurío su relación con este tradicional canto religioso matutino, cuyas investigaciones sobre el mismo se han recopilado en el libro ‘Auroros y auroras en Navarra’, recientemente presentado en Artaxoa, localidad natal del historiador y donde está muy arraigada esta costumbre musical.

Así lo puso de relieve su alcalde, Juan Ramón Elorz, durante la citada puesta de largo de este volumen, editado bajo la dirección de Roldán Jimeno, hijo del autor. Elorz destacó que la aurora es «un tema muy querido en nuestro pueblo, que mantiene viva esta tradición, religiosa en su inicio y en su desarrollo, pero que añade un componente cultural y de tradición a nuestras costumbres. Actualmente estamos asistiendo en Artajona a un resurgir de las auroras».

Ese arraigo ya lo destacaba en sus escritos el propio Jimeno Jurío, quien explicaba sus estrechos vínculos con la aurora poniendo de relieve que le evocaba «los recuerdos más viejos de mi existencia». Además, ponía el acento en que «auroras y auroros son un retazo de vida de nuestros mayores, rústico y sincero, y una de las expresiones más radicalmente populares de la religiosidad y del temple de nuestra tierra».

Llevado de tan particular ‘enamoramiento’, Jimeno Jurío terminó realizando un profundo estudio de este canto religioso, que tuvo su origen «en el fomento del santo rosario, como instrumento para animar a los fieles a acudir a su rezo inmediatamente antes de la misa del Alba», según explicó el también historiador Roldán Jimeno.

Aunque se trata de una práctica documentada al menos desde el siglo XVIII, fue a partir de 1878 cuando las auroras «conocieron su gran apogeo a raíz de que el papa León XIII estableciera la obligación del rezo del santo rosario en el mes de octubre», añadió.

A partir de ese momento, en numerosos pueblos de Nafarroa se generalizaron las rondas de personas con faroles y campanillas para cantar el rosario en la aurora del día, práctica que estuvo muy arraigada durante los dos primeros tercios del siglo XX en las merindades de Tutera, Lizarra, Erriberri y el sur de la de Zangoza.

Esa tradición perdió fuerza a finales de los años 60, pero cogió nuevos bríos a mediados de la década siguiente adoptando nuevas formas. «Se revigorizó esta práctica, aunque no ya desde un punto de vista tan religioso», destacó Roldán Jimeno.

De la práctica a la teoría

Precisamente fue a comienzos de los 70 cuando Jimeno Jurío se interesó por las auroras de Nafarroa desde un punto de vista más académico, en el marco de sus investigaciones etnográficas sobre el calendario festivo. Una investigación que ha terminado dando origen al volumen ahora editado.

‘Auroros y auroras en Navarra’ está integrado por material ya publicado, pero sobre todo inédito. Así, aparece recogido un trabajo que Jimeno Jurío realizó para la colección ‘Navarra. Temas de Cultura Popular’ sobre esta materia, al que se ha sumado el que consideraba su primer libro, publicado por su cuenta en 1955 y dedicado a las aurora de Artaxoa, como «siempre recordaba con orgullo», añadió Roldán Jimeno.

A estos estudios se ha sumado el material recogido en su citado trabajo de campo sobre el calendario festivo navarro. Para el mismo, según explicó su hijo, creó dos ficheros «siguiendo la metodología que utilizaba por entonces. El primero contenía los materiales que nutren la parte central de este libro: las fuentes, los datos históricos sobre el rosario en Navarra, datos sobre los auroros, las auroras cantadas a lo largo del año, las auroras circunstanciales, las auroras de difuntos y las fichas que recogían otros temas diversos sobre las auroras y los auroros».

Y el segundo fichero atendía a un criterio geográfico, recogiendo, por localidades, las diferentes auroras cantadas en cada una, aunque, desgraciadamente, tras ser donado por el autor, ha desaparecido y «nadie supo dar cuenta de él por mucho que hemos intentado localizarlo».

Recopilando todos los datos disponibles reunidos por su padre, Roldán Jimeno ha editado el libro ‘Auroros y auroras en Navarra’, con unos textos que «recorren la historia del rosario de la aurora en Navarra, su geografía histórica, su expresión folclórica, con letras y música de auroras, y la historia social y cultural de esta tradición». Además, se adentra en temas «digamos más abiertos, como el análisis de la aurora desde la perspectiva de las mujeres, porque la aurora históricamente ha sido cosa de hombres». E incluso cuenta con los dibujos que el propio Jimeno Jurío realizó para ilustrar las auroras.

De esta manera, con la publicación de este volumen, las personas interesados cuentan con «la única monografía sobre este tema, que sigue vivo, muy vivo, y evolucionando, pero sobre el que apenas se escribe, salvo meritorios trabajos locales. Faltaba un trabajo general sobre la aurora en Navarra». Un hueco que ya ha quedado cubierto con esta obra sobre la cultura más popular que tanto apasionaba a Jimeno Jurío.