
Fuego, carreras, gritos... tranquilo no es la guerra. Sigues en Gasteiz, en la calle Olaguibel para ser exactos, y eso que se dirige hacia ti a toda velocidad es el toro de fuego. Un animal de cartón piedra, armado con todo tipo de pirotecnia y dirigido por un bombero que durante unos minutos olvida todo aquello que le enseñaron sobre extinción de incendios.
Su objetivo es causar temor entre los presentes, que, por norma general no alcanzan la mayoría de edad. Todos corren. Unos lo hacen solos, y otros enganchados a sus progenitores, que tienen que buscar el equilibrio entre el ocio y la seguridad.
Te puedes acercas, correr frente al astado, e incluso hacer el pino puente en medio de la calle. Pero hay una cosa que debes muy clara. El que juega con fuego, acaba quemándose.

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