Un estudio defiende que «la masculinización de comisarías hace más vulnerables a las mujeres»

La condición de mujer en espacios altamente masculinizados como las comisarías de Policía «contribuye a intensificar su vulnerabilidad», según el estudio financiado por Emakunde. La directora Izaskun Landaida ha explicado que las conclusiones del estudio «evidencian diferencias de género» en el tipo de delitos que cometen las mujeres y las consecuencias que tienen

NAIZ|GASTEIZ|16/01/2018 12:13
Emakunde
Las autoras y Emakunde han presentado ha presentado el estudio ‘Experiencia de la detención policial en las mujeres de la CAV’. (Juanan RUIZ / ARGAZKI PRESS)

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, ha presentado el estudio ‘Experiencia de la detención policial en las mujeres de la CAV’, junto con sus autoras Lehitzune Zuloaga, Estíbaliz de Miguel y Miren Ortubay.

Este trabajo, becado por Emakunde, analiza desde una perspectiva de género la experiencia de las mujeres que han sido detenidas en el periodo entre 2011 y 2016.

Landaida ha explicado que las conclusiones del estudio «evidencian diferencias de género» en el tipo de delitos que cometen las mujeres y las consecuencias que tienen, en la experiencia personal de la detención «en cuanto a las emociones y preocupaciones que viven», y en las necesidades que tienen y en cómo la Policía las identifica y resuelve.

A pesar de que el volumen de mujeres acusadas de cometer alguna infracción ha aumentado considerablemente en los últimos años, sigue siendo muy minoritario respecto al de los hombres: casi un 11% de mujeres frente al 89% de hombres.

De Miguel ha explicado que, en general, no existen reservas relevantes sobre las garantías legales de las mujeres detenidas, pero las comisarías son «espacios altamente masculinizados» que contribuyen a «intensificar la vulnerabilidad» de las mujeres detenidas.

La presencia de las mujeres en las comisarías suele generar la impresión de que su comportamiento es «más dócil» que el de los hombres, pero es por la propia «incomodidad» de su presencia en ese espacio masculinizado.

Ha añadido que pese a que «en general no hay maltrato físico, psicológico o sexual, se dan formas oscas de trato y, en algunos casos, paternalistas». El estudio señala que la detención en el caso de las mujeres tiene especificidades tanto en la vivencia subjetiva, al haber «una experiencia más intensa de miedo y estigmatización y una mayor preocupación por los hijos», por ejemplo, como en la interacción «con una institución masculina respecto a elementos como el aseo, la higiene y la vivencia del cuerpo», entre otros aspectos.

Un apartado específico destacado por las autoras del estudio son las imputaciones o detenciones por violencia en el ámbito familiar, con un 14% de las detenciones o imputaciones de mujeres.

Ortubay ha explicado que una legislación o un procedimiento legal que se creó para la defensa de las mujeres maltratadas «se está volviendo contra ellas» en ocasiones, por lo que se denominan «denuncias cruzadas o contradenuncias».

Ha explicado que «en ocasiones un hombre cuando es denunciado por maltrato utiliza una estrategia de defensa y denuncia a la mujer igualmente, con lo que aunque él pueda acabar detenido ella también es imputada y puede sufrir una doble victimización».

Ha concluido que no niegan que haya mujeres que ejercen la violencia en el ámbito familiar, pero «es algo poco frecuente» y es «muy raro» que un hombre llame a la Policía «encerrado en el cuarto de baño porque su mujer lo quiere matar».