Reportaje
 
El sector del automóvil, de pilar fundamental a talón de Aquiles de la economía alemana

Durante décadas uno de los pilares fundamentales de la economía alemana, el sector del automóvil se está convirtiendo en su talón de Aquiles por la falta de preparación ante los retos del futuro y el agravamiento de sus puntos débiles, que podrían destruir miles de empleos.

naiz|Frankfurt|11/09/2019 12:20
Audi-frankfurt
Uno de los nuevos modelos presentados por Audi en el Salón del Automóvil de Frankfurt. (Daniel ROLAND | AFP)

La salud del sector automotriz «evoluciona peor de lo previsto», según apunta Marc Förstermann, experto de la consultora EY, en una semana en la que la atención está puesta en el Salón del Automóvil de Frankfurt. «Los desafíos tecnológicos y estructurales son enormes», subraya.

En los primeros ocho meses del año, la producción de coches cayó un 11% con respeto al mismo periodo del año anterior, según cifras de la federación de constructores alemanes, VDA.

Esta caída se explica por la guerra comercial EEUU-China, el freno de la economía china y la incertidumbre sobre el Brexit, pero también por la necesidad de hacer enormes inversiones en los nuevos coches eléctricos.

«El efecto sobre los proveedores [del sector del automóvil] es muy grande», señala a AFP Stefan Bratzel, director del Center of Automotive Management (CAM). Es el caso de Eisenmann, una empresa familiar fundada en 1951 y especializada en el lacado de coches, que en julio anunció su quiebra y podría suprimir 3.000 puestos de trabajo.

En el segundo trimestre del año, el beneficio operativo de los tres grandes constructores alemanes cayó un 38%, mucho más que la media mundial del sector (-18%), según datos de EY.

El sector del automóvil representa una quinta parte de la industria alemana, casi un 5% del PIB y emplea directamente a 800.000 personas. Indirectamente, también da trabajo al sector químico o al de la maquinaria, lo que hace temer una posible recesión en Alemania, la primera economía europea.

En total, «los pedidos industriales cayeron, de media, un 1% cada mes en lo que va de año», indica Carsten Brzeski, un economista de ING.

Entre las compañías más afectadas se encuentran las del llamado “Mittelstand”, una red de pequeñas y medianas empresas que exportan mucho y están consideradas la clave del éxito de la economía germana.

La crisis del diésel

Pero el temor ante la evolución del sector del automóvil no se debe solo a circunstancias coyunturales. Mucho antes de que se iniciara la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el sector ya se ve afectado desde 2015 por el “dieselgate”, el caso de los once millones de coches que tenían instalado un programa electrónico fraudulento para trucar sus niveles de emisiones contaminantes.

Desde entonces, los coches diésel pierden popularidad bajo la amenaza de prohibición de circulación en varias ciudades.

En total, la mutación hacia el vehículo eléctrico podría destruir 75.000 puestos de trabajo, según un estudio publicado hace unos meses por el instituto Frauenhofer.

Bosch justificó por esta razón la supresión de 6.500 puestos y anuncia que suprimirá más. «La empresa no está amenazada porque tiene varias actividades», matiza Brzeski.

Sin embargo, «al Mittelstand le falta en muchos casos dinero para adaptarse (...). Es un preocupación para muchas pequeñas y medianas empresas», incide.

En junio, decenas de miles de personas se manifestaron en Berlín, convocadas por el sindicato IG Metall, para pedir un proceso de transformación digital y ecológico «justo» para los trabajadores.

La cuestión del diésel es muy delicada en Alemania, tanto para los automovilistas como para los trabajadores, al punto de que los políticos han intentado evitar las prohibiciones de circulación impuestas por los tribunales.

En este contexot, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha convertido la defensa del diésel en uno de sus caballos de batalla y esta formación está ganando presencia en los comités de empresa del sector del automóvil.