La periodista saharaui Nazha El-Khalidi denuncia la represión y el bloqueo informativo

La periodista y activista saharaui Nazha El-Khalidi fue detenida el 4 de diciembre de 2018 en El Aaiún ocupado cuando cubría una manifestación a favor de los derechos del pueblo saharaui y de una solución dialogada. Hoy, ha estado en las Juntas Generales de Bizkaia para denunciar el bloqueo informativo y la represión diaria en los territorios ocupados.

NAIZ|29/11/2019
Saharaui
La periodista y activista saharaui Nazha El-Khalidi hoy en las Juntas Generales de Bizkaia. (JUNTAS GENERALES DE BIZKAIA)

«La gente salió a la calle para manifestar su apoyo a la resolución del conflicto. Yo estaba grabando en la Avenida Smara. No llevaba ni cuatro minutos allí cuando me detuvieron, me golpearon y me llevaron a la fuerza a un coche de policía. Estuve en comisaría horas, sufriendo malos tratos y siendo interrogada». Es el relato de la periodista de RASD TV y miembro de Equipe Media Nazha El-Khalidi, detenida el 4 de diciembre de 2018 cuando cubría una manifestación convocada en el marco de la reanudación de las conversaciones entre el Frente Polisario y Marruecos en Ginebra.

En su visita hoy a las Juntas Generales de Bizkaia junto al delegado del Frente Polisario en la CAV, Abdullah Arabi, la saharaui residente en Euskal Herria Aichetu Yeslem Beissat e integrantes de Euskal Fondoa, El-Khalidi ha denunciado el bloqueo informativo que se vive en las zonas ocupadas y la constante violación de derechos humanos.

«Intentamos visibilizar las violaciones de derechos humanos en el Sahara Occidental y eso supone mucho riesgo para nuestra seguridad. Sufrimos detenciones, torturas. Nuestras familias son amenazadas, presionadas. El único delito que cometí fue grabar las cargas policiales contra saharauis y eso me puede costar de tres meses a dos años de cárcel. Pero lo tenemos que hacer para romper el bloqueo que impone Marruecos», remarca.

Asimismo, ha denunciado la militarización del territorio. «Lo único que les importa del Sahara es el territorio, no sus gentes ni los derechos humanos de quienes vivimos allí», ha concluido.