Mikel Chamizo

Tres conciertos en un Ciclo de Música Contemporánea a medio gas

El Ciclo de Música Contemporánea de la Quincena Musical propone tres conciertos  protagonizados por agrupaciones que se caracterizan por su inusual combinación de instrumentos, y que estrenarán dos obras encargadas por la Quincena Musical a Zuriñe F. Gerenabarrena y Félix Ibarrondo.

El Trío Zukan, uno de los más activos de la música contemporánea vasca, abrirá el ciclo esta tarde en el Kursaal. (@diapositivisme_studio)
El Trío Zukan, uno de los más activos de la música contemporánea vasca, abrirá el ciclo esta tarde en el Kursaal. (@diapositivisme_studio)

Este miércoles tendrá lugar la primera cita del Ciclo de Música Contemporánea de la Quincena Musical, el espacio que el festival reserva «para las propuestas musicales más novedosas y arriesgadas». Por desgracia este ciclo, a priori tan importante al ser el único que se centra por completo en la creación actual, está siguiendo una línea descendente en los últimos años.

Una programación errática, la ausencia de agrupaciones de gran prestigio y, sobre todo, una confusión constante en torno a lo que es música contemporánea, han llevado al ciclo a un punto bajo histórico tras el magnífico estado de forma en que lo situó hace una década su excoordinador Ramon Lazkano, quien logró que pasaran por Donostia numerosos grupos referentes de la especialidad en Europa.

Este verano el ciclo llega además reducido a su mínima expresión con tan solo tres conciertos, lo que parece querer dar la razón a quienes sospechan que este espacio para las nuevas músicas, que es el que menos taquilla genera del festival, no interesa a la dirección actual de la Quincena y estaría en proceso de desmantelarlo gradualmente.

Dicho esto, las dos primeras citas de este año no están exentas de atractivo, ya que permitirán descubrir músicas escritas para agrupaciones instrumentales muy poco comunes. Una de ellas es el Trío Zukan, que actuará esta misma tarde, a las 19.30, en las salas polivalentes del Kursaal. Formado por el txistulari Jon Ansorena, la acordeonista Maria Zubimendi y el percusionista Gorka Catediano, el del Trío Zukan es un extraño caso de éxito ante unas perspectivas no demasiado halagüeñas.

Cuando los tres jóvenes graduados en Musikene formaron el trío en 2015, ni siquiera había repertorio para su combinación de instrumentos, pero una perseverante estrategia de encargos a compositores ha logrado que en apenas cinco años tengan ya alrededor de 40 obras creadas específicamente para ellos.

Además, la originalidad de sus propuestas y su gran calidad como intérpretes les han abierto las puertas de festivales nacionales e internacionales, lo que ha llevado a que un instrumento como el txistu haya sido protagonista en escenarios tan prestigiosos como la Fundación Juan March o el Conde Duque de Madrid, en los festivales contemporáneos de Córdoba y Valencia, e incluso en el Classical: NEXT de Rotterdam o en Le Vivier de Montréal, donde el trío actuará en septiembre.

En su debut en la Quincena Musical presentarán una selección de algunas de las mejores obras que diversos compositores vascos y españoles han escrito para ellos en los últimos años, además del estreno absoluto de una nueva pieza encargada por el festival a la compositora gasteiztarra Zuriñe Gerenabarrena, titulada ‘Harri, Haize, Harea’.

La segunda cita del ciclo tendrá como protagonista a Seldom Sene, un quinteto neerlandés de flautas dulces que el día 7 presentará en el Kursaal su faceta más vanguardista tras haber actuado un día antes en el Ciclo de Música Antigua con un arreglo de las “Variaciones Goldberg” de J.S. Bach. Al igual que el Trío Zukan, Seldom Sene defenderá una selección de obras escritas expresamente para ellos por autores de países muy diversos: Aspasia Nasopoulou (Grecia), Fulvio Caldini (Italia), Mischa Käser (Suiza), Sören Sieg (Alemania) y Paul Leenhouts (Países Bajos). Durante su actuación estrenarán también una de las creaciones más recientes del compositor oñatiarra Félix Ibarrondo, “Au-delà”, encargada por la Quincena Musical.

La actuación de Seldom Sene en el Ciclo de Música Contemporánea tiene un atractivo añadido, ya que permitirá oír y ‘ver’ la gran variedad de instrumentos que coexisten dentro de la desconocida familia de las flautas dulces, y que van desde minúsculas flautas sopranino a enormes flautas contrabajo.

Y hasta aquí llega la programación de música contemporánea propiamente dicha, porque la tercera cita del ciclo, el día 11 y también en el Kursaal, gira en torno a una única obra, maravillosa sin duda, pero compuesta hace 80 años. Se trata del ‘Cuarteto para el fin de los tiempos’ de Olivier Messiaen, creado en un campo de prisioneros en Görlitz tras haber caído el compositor en manos de las tropas alemanas en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial.

Durante su estancia allí, y movido por su profunda fe cristiana, Messiaen escribió esta partitura inspirada en el Libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento, para una combinación peculiar formada por los únicos instrumentos que tenía a su disposición: un clarinete, un violín, un violonchelo y un piano.

La obra fue estrenada en el campo de prisioneros en enero de 1941, para una audiencia de aproximadamente 400 oficiales alemanes y presos. Las circunstancias de su creación, así como la extraordinaria música que contiene el cuarteto, la han convertido en una de las obras de cámara más célebres e interpretadas del siglo XX, pero difícilmente puede considerarse contemporánea a estas alturas. La defenderá un grupo del que no sabemos nada y que parece haber sido creado expresamente para la ocasión: ‘L’oiseau blue’, formado por el clarinetista Víctor de la Rosa, la pianista Marta Zabaleta, el violinista Josep Colomé y la violonchelista Laia Puig, todos ellos notables solistas.