
Leonard hará su máximo acercamiento a la Tierra durante este mes de diciembre, haciendo que sea posible su observación con unos prismáticos o un pequeño telescopio. Algunas predicciones incluso apuntan a que tal vez sea posible observarlo a simple vista.
En el hemisferio norte, el cometa pasará por el punto más cercano el próximo domingo, día 12, cuando se encuentre a casi 35 millones de kilómetros de nuestro planeta, una distancia que es similar a la mínima que alcanza Venus.
En torno a esa fecha, antes del amanecer, Leonard podrá ser apreciado a simple vista en casi todo el mundo. Una forma práctica de ubicar su trayectoria es centrarse entre la constelación de la Osa Mayor y Arturo (la tercera estrella más brillante del cielo nocturno, en la constelación del Boyero).
Con prismáticos o un telescopio de aficionado
Aunque los astrónomos prevén que el brillo de Leonard alcance esta semana una magnitud de entre 5 y 2,5 (como una estrella muy tenue apenas visible para el ojo humano), el brillo y visibilidad de los cometas resulta impredecible, según ha informado la NASA.
Lo más probable es que sea casi imposible de observar a simple vista en cielos con un mínimo de contaminación lumínica. Por ello, lo mejor será utilizar prismáticos o un telescopio de aficionado desde áreas rurales o con cielos libres de contaminación lumínica.
Después del día 12, aún será posible observarlo al caer la tarde por el suroeste, acompañando a Venus tras ocultarse el Sol.
En la segunda mitad de diciembre invertirá su posición de norte a sur, por lo que en Sudamérica podrán verlo en su alejamiento cerca de la línea oeste del horizonte.
Tres semanas después, seguirá su curso hacia los planetas interiores (Venus y Mercurio) y alcanzará el perihelio (el punto de su órbita más cercano al Sol) el 3 de enero, para iniciar un viaje sin retorno más allá de nuestro sistema solar.

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