Eguzki Agirrezabalaga Iparragirre|02/08/2020

Aves rapaces –especialmente, buitres leonados– dibujando majestuosamente círculos con sus elegantes alas entre los imponentes acantilados; un río de cristalinas pero frías aguas que, con paciencia, sigue esculpiendo las rocas a su paso; vestigios de un puente que, dicen, se levantó con ayuda del diablo; dos túneles en los que se adentraba el antiguo tren que comunicaba Irunberri con Zangoza... Quien siga la vía verde del Irati disfrutará, sin duda, de uno de los paisajes naturales más impresionantes y salvajes de Euskal Herria: la Foz de Irunberri.