Del shock al desgaste

Año 2000. Internet todavía era lento, YouTube no existía, Netflix era un servicio de DVD por correo en Estados Unidos y la televisión seguía siendo el gran centro cultural de millones de jóvenes. En Euskal Herria se emitía la sexta temporada de “Goenkale” y, en el ámbito internacional, las tardes y noches estaban dominadas por canales musicales, realities irreverentes y programas que mezclaban humor, música y provocación. En ese contexto, MTV se convirtió en el símbolo de una generación que buscaba entretenimiento rápido y diferente. Si algo impactaba a la cultura popular, ocurría en televisión. Y, cuando un programa llamaba la atención, el fenómeno era colectivo.
En ese contexto apareció “Jackass”. Estrenada en octubre del año 2000, aquello era una mezcla de cámara doméstica, circo de lesiones, humor de patio de colegio llevado al extremo y una pandilla de amigos con una relación creativa algo particular.
El resultado fue un fenómeno inmediato y bastante discutido, ya que lo acusaban de promover conductas demasiado peligrosas. Se cuestionaba su influencia en adolescentes, su manera de trivializar el riesgo y el tipo de masculinidad que promovía. Dolor como entretenimiento, humillación como lenguaje afectivo y la resistencia física como si fuera un valor moral.
También, visto con el paso del tiempo, cuesta ignorar ciertos elementos que hoy chirrían bastante más: bromas homófobas, estereotipos, dinámicas de humillación y situaciones que no pasan precisamente el filtro de la nostalgia limpia.
Aun así, el éxito fue tan desproporcionado que “Jackass” dejó de ser un programa para convertirse en franquicia. Lo que empezó como un experimento televisivo de MTV acabó mutando en una especie de universo paralelo del slapstick moderno, pero con presupuesto y consecuencias médicas reales.
El salto al cine con “Jackass: The Movie” en 2002 fue el primer gran «esto no debería funcionar, pero funciona». Nadie en su sano juicio pagaría por ver gente haciéndose daño voluntariamente y, sin embargo, la gente pagó. Y bastante. A partir de ahí, el fenómeno se consolidó con secuelas, derivados y una longevidad sorprendente.
Y ahora, más de 25 años después, llega el cierre a los cines: “Jackass: Lo mejor para el final”.
Según lo adelantado por Johnny Knoxville y el equipo, esta quinta entrega mezclará material completamente nuevo con «greatest hits», escenas inéditas y homenajes a momentos clásicos de la saga. El objetivo parece convertir la película en una celebración nostálgica de todo lo que representó “Jackass” desde su debut en MTV.
La realidad es que hace tiempo quedó claro que “Jackass” ha envejecido bastante mal. Por eso, y aunque a algunos todavía les provoque cierta nostalgia el cierre de esta etapa, la verdad es que el concepto llevaba ya un buen rato pidiendo la jubilación anticipada.

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