14/07/2019

Adoran el calor
TERESA MOLERES
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Regar el jardín resulta caro pero, sobre todo, lo cierto es que gastar agua en este uso nos está pareciendo cada vez más antiecológico. Los jardineros y los paisajistas se adaptan a los nuevos tiempos utilizando con mayor frecuencia las plantas llamadas “camellos” –suculentas y cactos–, decorativas y de sobriedad probada. A los agaves, por ejemplo, les bastan cuatro o cinco riegos durante todo el verano y cuentan con variedades muy interesantes, como la agave attenuata, rayada en tonos verdes y amarillos, que forma una roseta sin espinas de un metro de altura. Florece en verano, con un tallo recto de flores amarillas, y muere a continuación dejando retoños que toman el relevo. La agave cameroni tiene unas hojas muy finas que pasan del verde al rojo violeta en verano, y en el jardín van bien plantadas sobre piedras. Maravilloso es el a. victoriae-reginae y el a. americana “Alba” queda también muy vistoso con su rayado en blanco y verde azulado. Debemos recordar que las hojas de los agaves tienen puntas como agujas que hay que cortar, por lo que nunca hay que plantarlos cerca de un camino o donde hay niños.

Más propuestas: el aloe sudafricano (aloe vanbalenii) puede llegar a alcanzar un metro de ancho por 50 cm de altura, hay que protegerlo del hielo y necesita un suelo muy seco. La a. striatula, con espigas amarillas de hasta 50 cm, es una planta poco exigente y cubre áreas difíciles. La euphorbia “Rosea”, como no tiene clorofila, mantiene siempre su color rosa. Además, en la sedun rubrotinctum y el senecio jacobsenii sus hojas, debido al calor y a la falta de agua, adquieren tonos violetas. Podemos incluir en la lista a las siemprevivas sempervivum arachnoideum, una rústica a la que le recubre una especie de tela de araña. Entre los cactus, están las chumberas opuntia macrocenta (azul grisáceo, cultivada en tiesto puede florecer), opuntia fragilis (curiosa variedad que viene de Alaska, donde se propaga agarrándose al pelaje de los animales) y la echinopsis (necesita un drenaje perfecto y sol seco en invierno, su flor es espectacular en rosa y blanco y con olor a lilas).

Estas plantan se utilizan en jardines xerófilos y de rocalla. También en macetas o jardineras grandes en el exterior. Sus rosetas resaltan en suelos cubiertos de gravilla de colores y combinadas con otras cactáceas. Siempre hay que protegerlas del encharcamiento, que las pudre rápidamente y eliminar las hojas basales secas para dejar sitio a las nuevas.