14/07/2019

Piscinas y parques acuáticos
BERTA GARCIA

Las piscinas y recintos donde tienen lugar actividades acuáticas son una tentación lúdica irresistible y unos espacios refrescantes que invitan a relajarse. En esta época veraniega es cuando se les da mayor uso y por ello hay que armarse de buena educación cívica para no incurrir en el abuso y, sobre todo, para no “confundir” a las piscinas por urinarios improvisados.

La normativa estatal vigente es del año 2013 y está mejorada con normativas en algunas comunidades con las que se pretende proteger a las personas usuarias de piscinas de posibles riesgos físicos, químicos y microbiológicos derivados del uso de las mismas. Entre las medidas más destacadas están las referentes a la calidad de las aguas y la capacitación técnica tanto del personal de mantenimiento como de monitoreo y vigilancia de bañistas. Al menos estas medidas son comunes para las piscinas publicas y los parques acuáticos, aunque estos últimos ya gozan de normativa propia, más moderna y extensa.

Las normas fijan parámetros para la calidad del agua y la frecuencia de muestreos de la misma, así como la dosis del desinfectante para que las aguas estén libres de patógenos y/o sustancias que supongan un riesgo para la salud humana. Si bien el titular deberá dar información periódica sobre los resultados de los últimos muestreos y la mezcla de productos químicos utilizados para el tratamiento del agua, los usuarios debemos cumplir con las instrucciones para el uso adecuado de las piscinas. Un ejemplo claro es evitar zambullirnos si antes no hemos pasado por la ducha y nos hemos colocado el gorro, para evitar que bronceadores, cosméticos o los cabellos se depositen en el agua y aporten contaminantes. Sobre todo el extremo cuidado debe estar centrado en los más pequeños.

Como colofón, recordemos que debemos evitar hacer “pinitos en plan Tarzán”, evitando así cualquier posible lesión o ahogamiento accidental de quienes disfrutan del baño sin arriesgarse en zonas de mayor calado. Son recomendaciones de sentido común, pero nunca están de más.