08/09/2019

Instalación
IKER FIDALGO
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El surgimiento y la madurez del arte conceptual provocaron un cambio en la jerarquía de la composición artística. La idea en el arte ganó terreno frente a la formalización técnica, circunstancia que provocó una ruptura de las convenciones habituales. La escultura abandonó definitivamente los soportes y las peanas y el resto de lenguajes comenzaron a encontrar otros caminos en los que desempeñar su labor. La instalación artística asomó como una resolución formal dentro de cuyos códigos se planteaba un replanteamiento de la disposición espacial habitual, para comenzar a desarrollar proyectos que se adaptaran a cada espacio expositivo. Otra de sus características era la capacidad para integrar en la misma obra múltiples técnicas que permitieran componer una narración expandida desde diferentes fuentes. El objeto escultórico mezclado con una composición sonora o lumínica, salas en las que se combinaban diferentes videoproyecciones... y así hasta cualquier variante que la creación artística quisiera proponer. De hecho, el arte contemporáneo ha integrado este idioma y casi cualquier exposición se sirve de él para la organización de su propuesta. Una de las particularidades de la instalación es su capacidad de adaptación a los lugares en donde va a disponerse, no solo en cuanto a la logística de construcción se refiere, sino también a las sensibilidades que el propio destino arrastra. El concepto site-specific que tanto se popularizó en su momento, tiene que ver con esta capacidad de crear una pieza ad-hoc para su propio contexto, lo que abre otro juego de relaciones entre el trabajo artístico y el público.

La Fundación BilbaoArte inauguró el pasado agosto la muestra “Urazurrutia 32” a cargo del artista burgalés Fernando Renes (Covarrubias, Burgos, 1970). Una carrera desarrollada en disciplinas como el dibujo o la animación, que llega al centro de la capital vizcaína para mostrar una línea de trabajo que lleva realizando los últimos años. La cuestión del soporte en la pintura, habitualmente ligada al lienzo o al papel, nos sitúa en un juego de observación frente al dispositivo que desarrolla ciertas lógicas para su interpretación. El trabajo gráfico de Renes, disponible hasta el 20 de setiembre, aparece presentado sobre cerámica, como una conexión con la cultura popular a través de unas baldosas que actúan como disposición formal. El dibujo o el texto adquiere entonces otra carga, otro lenguaje y parece subyacer una renuncia a ciertas relaciones de poder entre obra/público, y condiciona las maneras de habitar.

El pasado 4 de julio también se inauguró en el bilbaino Azkuna Zentroa Alhóndiga “Identidata”, una instalación producida por la propia institución, junto con Ubanart, con una disposición formal de carácter participativo que se sitúa estratégicamente en el hall de la entrada principal al edificio. La identidad, entendida como un concepto en permanente construcción, es el eje sobre el que se compone este proyecto. La creación identitaria en un mundo hiperconectado, en el que los términos local y global parecen haber perdido sus espacios de referencia, se erige como elemento sobre el que reflexionar a través de las aportaciones del público que participa. La propia obra nos permite interconectar los relatos de los que somos partícipes y desde los que encontramos rasgos para la semejanza pues la búsqueda de narraciones compartidas es una de las bases para entender algo como propio.

Por su parte, los artistas Clara Boj y Diego Díaz (Murcia, 1975) interpretan los datos recogidos por las aportaciones en una intervención artística en la gigantesca “Pantalla del Sol” bajo el título “Identidad cuántica”. Podremos visitar este proyecto hasta el 22 de setiembre.