01/12/2019

Dog In The Snow
GOTZON URIBE
088_31musika

Helen Ganya Brown, también conocida como Dog In The Snow, publica su nuevo álbum “Vanishing Lands”, una colección imponente de canciones que se reparten entre el dream-pop, el art-rock y la electrónica y se construyen con melodías eufóricas, voces deslumbrantes y letras absorbentes. Hija de madre tailandesa y padre escocés, Brown se crió en Singapur, donde vivió desde los 5 a los 18 años, para recalar después en Gran Bretaña e instalarse en Brighton. «Todos tenemos una parte de nosotros mismos que se expresa de diferentes maneras. Creo que soy bastante tímida en la vida real, lo que contrasta con mis composiciones», dice. En su estética musical se puede apreciar cómo ha ido absorbiendo influencias de Sufjan Stevens, Scott Walker, David Lynch, Clint Mansell o Brian Eno, todos ellos dueños de universos melancólicos y fílmicos, a través de los cuales Brown ha podido escapar de su timidez.

“Vanishing Lands” surgió en la casa que Brown tiene en Brighton, aunque posteriormente el coproductor Rob Flynn le ayudó a agregar matices de color que empiezan con los acordes que abren “Light” y acaban con los remolinos vocales que cierran “Dark”. Brown escribió ocho de las diez canciones del disco en un período de tres semanas, después de una temporada en la que la compositora experimentó «sueños extraños y en blanco y negro. Me encontraba en el país de los sueños y descubrí que estaba siendo destruida», cuenta.

Brown eligió “Vanishing Lands” como título de portada porque sonaba desolado y le daba a las canciones cierta cohesión. En la misma línea que “Consume Me” –su álbum de debut en 2017– , las letras de su último trabajo circulan alrededor de conceptos como “oscuridad”, “oro” e “imperio”, que van deambulando por un mundo arruinado. Es el caso de “Icaria”, que lleva el nombre de una sociedad utópica establecida en 1840 por un socialista francés, o de “Gold”, que se refiere a la bonanza de la fiebre del oro en Estados Unidos, cuando las personas buscaban una vida mejor pero en su lugar se enfrentaban entre ellas sin conseguir salir de la miseria.

También se aprecian influencias literarias y visuales como “El último sello”, la obra maestra en blanco y negro del director de cine Ingmar Bergman, y las litografías del polifacético David Lynch que han sido fuente de inspiración para la estética del álbum. La difícil situación del individuo maltratado por el sistema político se refleja también en las encapuchadas figuras negras que aparecen en el vídeo con el que Brown ilustra “Roses”, que representan a los refugiados en el mar, con los rostros ocultos, desesperados por escapar de su tierra en ruinas. Una experiencia que vivió en primera persona su propia madre cuando salió de Tailandia.

CD AIPAGARRIA

 

Jason McGuiness

“Empyrean Tones” • Common Good records, 2019 • Jazz-funk

El jazz y el funk se dan la mano en este álbum de carácter cósmico. “Empyrean Tones” muestra a Jason en su mejor momento, rodeado de músicos como Phil Ranelin, Kamasi Washington, Time Felten, Seb Zillner y Keyon Harrold. Cargado de un sonido nostálgico, que evoca épocas pasadas, el disco incluye ocho canciones que recorren a lo largo de 40 minutos el jazz cortado por diferentes surcos que se acercan al funk y al hip hop. Con un sonido que transporta al oyente a la década de los 70, McGuiness ha reunido a músicos que vuelan alto. Los instrumentos que se escuchan están tocados por maestros que han compartido su talento con artistas como D’angelo, Kendrick Lamar, Kanye West, Robert Glasper, Kamasi Washington o Aloe Blacc, pero nunca han hecho algo como esto. La magia está en la sumisión del individuo a favor del colectivo.