Iker Fidalgo
Crítico de arte
PANORAMIKA

Artes menores

Tradicionalmente, el arte ha sido gobernado por las tres grandes disciplinas. La pintura y la escultura, junto con la arquitectura, han compartido el trono de la grandeza creativa. Todas y cada una de ellas cumpliendo diferentes funciones pero en conjunto, asumiendo la responsabilidad de aglutinar la expresión artística de cada época. El surgimiento de la técnica fotográfica comenzó a usurpar aquellos territorios que la pintura regentaba. La captación del registro de la realidad, antes terreno de la pintura y el dibujo, elevó la fotografía a la conquista de un espacio propio. Sin embargo, admitir que podía ser un camino para la creación artística, más allá de la mera documentación, fue un proceso mucho más largo. En contraposición a las conocidas como artes mayores, se encuentran aquellas que se les supone una función más utilitaria y no intelectual.

Todo lo que tiene que ver con el diseño aplicado, la publicidad o la artesanía, ha quedado siempre relegado a un pedestal más bajo. En un espacio fronterizo encontramos aquellas líneas desarrolladas por prácticas como la ilustración o el cómic. La primera, cercana al lenguaje publicitario y el diseño gráfico pero bebiendo de fuentes como la pintura y el dibujo. La segunda, trabajando la narración, el movimiento y la coherencia entre viñetas, siendo próxima tanto al dibujo como incluso al cine (se nos vienen a la mente los “story boards” que se utilizan para organizar el rodaje de las secuencias).

Las exposiciones que reseñamos hoy nadan en estas aguas. El cómic y la ilustración provienen de lugares menos elevados que la pintura o la escultura pero, poco a poco, han ido labrando un camino propio que los ha conectado con el arte y también con la cultura popular. Han sido capaces de conquistar niveles antes reservados para una práctica supuestamente más artística, pero sin abandonar unos códigos que los hicieron más accesibles para diversas tipologías de público.

“Komikia: el cómic vasco desde 1975” es una exposición itinerante creada por Kike Infame y Mikel Begoña. En ella se organizan varios materiales a través de más de una treintena de paneles para dar cuenta de los últimos cuarenta años de la creación comiquera en Euskal Herria. Con una perspectiva divulgativa y con el fin de dar a conocer este mapa de relaciones en el mundo de la viñeta, encontramos representadas las diferentes etapas que enmarcan su desarrollo. Desde publicaciones históricas, pasando por fanzines o revistas aún vivas como el incombustible TMEO. Son varias las paradas que la muestra está realizando por el territorio y hoy nos detenemos en la que podemos visitar hasta el 28 de abril en la Sala Municipal de Exposiciones de Barakaldo. Con todo, conviene seguir el recorrido que el proyecto está realizando por nuestra geografía y encontrar un hueco para acercarse a su contenido.

La Galería Mediateka de Azkuna Zentroa Alhóndiga de Bilbo sirve como escenario para mostrar los procesos de las tres artistas que forman el elenco de la Residencia Internacional de Cómic. Una iniciativa impulsada por el propio centro en colaboración con la Maison de la Littérature de Québec y la Cité Internationale de la Bande Dessinée et de l’image de Angoulême. “¡Hay caldo!” se enmarca dentro del programa “Gutun Zuria, festival internacional de las letras” y recoge las propuestas de Andrea Ganuza, Charlotte Gosselin y Clara Chotil. Hasta el 14 de mayo, podemos asomarnos a la trastienda de los proyectos aún sin acabar y entender los diferentes caminos de cada una de sus autoras.

Desde el pasado 22 de marzo y hasta el 11 de junio, Leire Salaberria (Andoain, 1983) habita el Rincón de la Ilustración, programa expositivo que desde el 2012 se realiza en Aiete Kultur Etxea. Salaberria es una de las ilustradoras más prolíficas de su generación y esta muestra permite conocer más en profundidad el trabajo realizado hasta ahora.