Berta García
CONSUMO

Cobros recurrentes

Nos pasa a la mayoría que, por ser cantidades pequeñas, casi ni reparamos en gastos, pero siguen cargándolos? Pagamos suscripciones, servicios online o aplicaciones de app que mantenemos por inercia; pagamos seguros de mantenimiento del móvil, la super-aspiradora... Un goteo de pequeños cargos que al año suman gastos innecesarios. Hay que actuar, pero uno de los elementos que más conflictos genera es el proceso de cancelación. Altas sencillas y casi automáticas frente a bajas escondidas entre formularios interminables o canales de atención que no responden. Normativamente el proceso de baja no puede ser más complicado que el de alta. Si una suscripción se contrata online, debe poder cancelarse por la misma vía, sin obstáculos ni exigencias desproporcionadas. Poner trabas para que se siga pagando es una práctica abusiva desde el punto de vista del consumo.

Ocurre con las renovaciones automáticas, pues muchos servicios online se renuevan sin que la persona consumidora sea plenamente consciente, pero la normativa es clara: «La empresa está obligada a informar de forma visible, comprensible y previa sobre la duración del servicio, la existencia de renovación automática y el modo de cancelarla antes de que se active un nuevo periodo». Cuando esta información se oculta en la letra pequeña, se presenta de forma confusa o directamente no se comunica, la renovación puede ser impugnable. Seguir cobrando en esas condiciones no es legal.

Guarda siempre las condiciones de contratación y los correos de confirmación. Son la prueba clave si surgen problemas con renovaciones automáticas o cobros indebidos. Y, ante cualquier dificultad para cancelar un servicio o cualquier cargo que no se entienda, reclama. (Fuente: eka.org/gastos-ormiga)