31/03/2015

Juan Mari Arregi
Periodista
Xabier Galdeano y el GAL de Felipe González

Quien escribe fue testigo directo de aquel atentado. Tras haber realizado su último trabajo para Egin, cuando llegaba a su casay había salido de su coche varias balas asesinas terminaron con su vida

Se cumplieron ayer 30 años del atentado mortal del GAL y los aparatos del Estado español que presidía Felipe González contra Xabier Galdeano en Donibane Lohitzune donde se encontraba refugiado. Conviene recordar también a todas las víctimas, abertzales o no, consecuencia del grave conflicto político que aún persiste entre Euskal Herria y los Estados español y francés.

Xabier Galdeano pudo haber vivido tranquilamente como un empresario, haber disfrutado de los placeres de la vida de un burgués, pero prefirió comprometerse con su Pueblo. Abandonó su precioso chalet de Algorta donde vivía con Maribe, su mujer, y sus hijas para trasladarse a un piso familiar. Dejó la gerencia de su empresa constructora. Fue uno de los promotores y fundadores de la ikastola de Algorta así como del diario Egin. En ese diario llevó tareas de gerencia y de promoción del rotativo con numerosas iniciativas populares hasta que, tras tres detenciones, también la de su mujer, optó por refugiarse en el Estado francés.

Desde allí siguió trabajando para Egin hasta que encontró la muerte a manos de mercenarios del GAL el 30 de marzo de 1985. Quien escribe fue testigo directo de aquel atentado ya que, junto con su familia y amigos, habíamos pasado juntos todo el día en su casa de Donibane Lohitzune y en la manifestación por la tarde en Baiona para denunciar un atentado del GAL. Tras haber realizado su último trabajo para Egin, cuando llegaba a su casa y había salido de su coche varias balas asesinas terminaron con su vida.

Se cumplía así el temor de Santi Brouard. Este, en una comida en casa de Galdeano, de la que fui también testigo, y meses antes de ser asesinado también en su consulta, advirtió a Xabier de su vulnerabilidad ya que había junto a su casa unos portales muy abiertos con salidas en varias direcciones, muy propicios para que desde allí cualquier mercenario pudiera tirotearle y matarle. Como así fue. Desde uno de aquellos portales le mataron y huyeron fácilmente los asesinos.

Sigue sin despejarse la X del GAL. Como Xabier, antes y después, otros numerosos militantes abertzales y miembros de ETA, fueron asesinados por el GAL. En ese contexto es bueno recordar que todavía hoy quedan muchos atentados sin aclarar y sobre todo hay responsables políticos a quienes aun no se les ha investigado y por tanto no se han dirimido sus responsabilidades políticas.

Si en tiempos del franquismo y postfranquismo hubo responsables políticos de otros grupos terroristas de guerra sucia como la ATE, BVE, Triple A, tampoco investigados, en el caso del GAL el máximo responsable político, por haber sido presidente de Gobierno en aquellos años, es Felipe Gonzalez. La famosa X del GAL.

Y éste, por sus palabras públicas aun recientes, parece seguir convencido de que la guerra sucia y el terrorismo de Estado contra ETA era una forma de defender también el Estado de derecho, ya que éste, según él, «se defiende también desde las alcantarillas, sótanos y cloacas del Estado», cuando aludía a los fondos reservados para pagar infiltrados, chivatos, mercenarios y asesinos. Lógico que así pensara quien ya dijo, cuando se hablaba de la guerra sucia, que «sea gato blanco o sea gato negro, lo que interesa es que cacen ratones».

¿Arrepentido de no haber volado la cúpula de ETA?

Tan grave o más, es la actitud que todavía hoy mantiene en público el expresidente español. En largas declaraciones a “El País” (7 de noviembre de 2010), parece indicar que hubiera sido más correcto volar a la cúpula de ETA localizada un día en Iparralde.

Esto es lo que dijo el expresidente español: «…Todavía no se siquiera si hice bien o hice mal, no te estoy planteando un problema moral, porque aun no tengo la seguridad. Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. Antes de la caída de Bidart, en 1992, querían estropear los Juegos Olímpicos, tener una proyección universal.. (…) Nuestra gente había detectado –no digo quiénes– el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. De toda la dirección. Operación que llevaban siguiendo mucho tiempo. Se localiza lugar y día, pero la posibilidad que teníamos de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. (…) La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no se sí hice lo correcto…. (…)».

Hasta aquí la cita literal. ¿No es apología de la guerra sucia, del terrorismo de Estado? Felipe Gonzalez tendría que dar cuenta en sede judicial neutral, mejor internacional, de lo que sabe y ordenó. Lo que hasta ahora no ha ocurrido.