El mono
Con cientos de muertos en el Mediterráneo que son manejados mediática y políticamente con una indecencia criminal, cualquier intento por realizar un relato de las mentiras televisivas que van fundamentando una verdad invisible que en ocasiones se nos receta como placebo de la realidad, se convierte en un ejercicio de abandono de los gritos de horror que se repiten en esas cavidades donde habitan unas bacterias que algunos llaman alma, otros conciencia y que nos van vapuleando por nuestra tendencia a la metafísica abstracta, al conmigo no va este asunto.
Me quedo en ese último programa de la semana, o primero, según se mire, porque empieza a las doce de la noche de los domingos en La Sexta, “El último mono”, conducido por Manu Sánchez, un comunicador andaluz que reivindica el programa de la noche, el de mesa, sofá, público y banda de música, lo clásico, pero con nueva energía, otra mirada que va de la reverencia al delirio. En vivo y en directo, es un descubrimiento, aunque lleva años con programas similares en Canal Sur y es colaborador de “Zapeando”. Aquí se muestra como un gran actor, un gran heredero del género, con una personalidad desbordante.
Sus padrinos han sido en los dos programas emitidos, Jordi Évole, Xavier Sardá, Carlos Latre, es decir los que hace unas décadas colocaron el género en la parrilla, atrasaron el prime time, convirtieron a los insomnes en clientela admirada. Es una hora imposible, pero tiene su audiencia fiel y es que vale la pena, su pizarra explicando la historia, en esta ocasión la mitología griega, debe calificarse como excelente. Un ejercicio de actuación de alta calidad, con una comicidad inteligente y cómplice. Yo diría que es un acierto este desembarco y si funciona, un recambio por si flojea Buenafuente. Ojo al dato.

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