Teleoperadores e instaladores exigen «un trabajo digno» a Telefónica
Teleoperadores de Atento y técnicos de contratas, subcontratas y autónomos de Telefónica se manifestaron ayer de forma conjunta en Bilbo para exigir a la multinacional unas condiciones de trabajo dignas. En Donostia, los autónomos organizaron una marcha en bicicleta.

Cientos de personas se movilizaron ayer en Bilbo para denunciar las precarias condiciones de trabajo que impone la compañía Telefónica a los trabajadores del servicio de atención telefónica Atento, subcontrata de la multinacional, así como a los técnicos, subcontratas y autónomos de Movistar.
La movilización acompañó a la jornada de huelga a la que estaban llamados más de 500 trabajadores de Atento para exigir mejores condiciones laborales y denunciar el despido de cuatro personas, «dos por bajas médicas de menos de 21 días y otros dos por motivos disciplinarios».
Representantes del sindicato ELA denunciaron asimismo el «abuso fraudulento de la contratación eventual que padecen cientos de trabajadores», así como las «constantes sanciones, cambios horarios, amenazas, presiones y escuchas efectuadas por trabajadores de la propia Telefónica, que vienen con sus portátiles a fiscalizar el trabajo sin importarles en qué condiciones se realiza».
Respecto a la política de contratación, ELA recordó que la Inspección de Trabajo ha obligado a regularizar todos los contratos eventuales en fraude de Ley antes del 1 de mayo, pasando a indefinidas, lo que podría afectar a cerca de 300 personas.
Condiciones de «esclavitud»
La manifestación, que unió las sedes de Atento y Telefónica, contó con una nutrida representación de trabajadores de contratas, subcontratas y autónomos que realizan sus funciones para Movistar, que mantienen una huelga indefinida desde el 7 de abril para denunciar la «vulneración y degradación» de sus condiciones laborales, hasta condiciones de «esclavitud».
Así, denunciaron que para obtener un sueldo de 800 euros se ven obligados a realizar jornadas laborales de diez horas diarias de lunes a domingo, la adquisición de herramienta y enseres de trabajo a cargo de los trabajadores, la asunción de los gastos de teléfono y gasolina, la obligación de efectuar tareas «que no tienen que ver con nuestro quehacer», y la falta de condiciones de seguridad.
En Donostia, este colectivo llevó a cabo una marcha en bicicleta por las calles céntricas de la capital.

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