Otro ejercicio de impotencia que enciende las alarmas
Los donostiarras carecieron de la fortaleza defensiva necesaria parar frenar a Suton, Llovet y Hannah.

JOVENTUT 91
GIPUZKOA BASKET 66
Cada vez quedan menos finales y lo cierto es que la importancia aumenta por cada una de ellas. Otra final perdida que Gipuzkoa Basket deberá digerir antes de recibir el próximo domingo a Iberostar Tenerife en Illunbe. Los de Jaume Ponsarnau deberán pensar algo para volver a la defensa que los había llevado al borde de la salvación, porque tal y como están defendiendo ahora, visto lo visto en el partido de ayer en el Palau Olímpic, están prácticamente al borde del descenso. Y, por desgracia, la hipérbole brilla por su ausencia.
Perder ante el Joventut, por mucho que esté en horas bajas, entraba dentro de los cálculos. Perder por 25, cayendo en los cuatro períodos y encajando un mínimo de 21 puntos en cada cuarto, no. Doblas y Dani Díez podría decirse que se salvaron de la quema, pero lo cierto es que sus números no sirvieron ni para maquillar el resultado, ya que su contribución no ayudó a elevar el rendimiento del conjunto, cosa que sí lograron Nacho Llovet, Goran Suton y Clevin Hannah, los jugadores verdinegros más destacados.
Y duele ver brillar a un Suton que era duda hasta última hora, o a un «honrado obrero» como Llovet, que en la «cadena trófica» de calidades de la ACB tendría, en principio, un lugar poco más destacado que otro «esforzado de la carretera» como Julen Olaizola. No tanto Clevin Hanna, traído expresamente por Salva Maldonado para dotar de juventud y verticalidad a un juego verdinegro por lo demás muy focalizado al triple y a cargar el rebote de ataque.
El 7 de 24 en triples de la Penya indica que no fue su mejor día desde la larga distancia. Pero como agarraron 12 rebotes en ataque –y 13 más que GBC en total: 40 a 27– y sumaron un 25 de 42 en tiros de dos –12 de 14 para el mencionado trío–, amén de un 20 de 21 en tiros libres, pues tampoco importó. Simplemente, Gipuzkoa Basket volvió a equivocarse en el «tono defensivo» –parafraseando al propio Jaume Ponsarnau– y jugó a meter más canastas ante un rival que reta a sus adversarios precisamente a eso. El 46-35 del descanso debió haber sido un serio toque de atención, pero el cuadro guipuzcoano no logró reconducir su problema.
El remate, por desgracia, llegaría en el tercer período. Los triples verdinegros, dos de ellos obra de otro «obrero del basket» como Albert Ventura, empezaron a entrar, espoleando un parcial de 24-16 que, simplemente, no dio más opciones a un Gipuzkoa Basket que se dedicó a ver la vida pasar en lo que restaba de segunda mitad.
Sexta derrota seguida y las alarmas encendidas y sonando a todo tren. Hay que ganar ya.
Menos mal que Manresa pierde
Fuenlabrada superaba por 91-83 a Laboral Kutxa Baskonia. Baloncesto Sevilla, con un Porzingis espectacular, derrotaba al líder Unicaja en el derbi andaluz por 75-70. Menos mal que Manresa caía por 84-81 ante un Valencia Basket que empezó como un tiro y acabaría pidiendo la hora.
Esta sucesión de resultados, más que previsible en el contexto de recta final de la Liga Regular, en la que todos los equipos de abajo aprietan mientras tienen esperanzas de salvación, han dejado a Gipuzkoa Basket con una única victoria de ventaja respecto a fuenlabreños y manresanos. Y cabe recordar que, para más inri, el basket average solo beneficia a Gipuzkoa Basket en relación a la escuadra del Bagés. Baloncesto Sevilla suma un triunfo más que un GBC que ante Iberostar Tenerife no puede perder. A. G.

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