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Revelaciones sobre espionaje alemán para la NSA comprometen a Berlín

Revelaciones sobre la supuesta colaboración de los servicios secretos alemanes (BND) con la NSA para espiar a empresas europeas han puesto en aprietos al Gobierno de Berlín y cuestionan de nuevo su control sobre las agencias de inteligencia.

Las revelaciones sobre el espionaje de empresas europeas por parte de los servicios de inteligencia alemanes que trabajarían para la agencia estadounidense NSA han puesto en aprietos al Gobierno de Angela Merkel. La Cancillería conocía desde 2008, bajo el primer mandato de Merkel, estas prácticas que espiaban a empresas como Airbus, pero no actuó para no molestar a Washington, según reveló el diario “Bild”. El caso ha vuelto a levantar la polémica sobre los servicios de espionaje alemán (BND), cuya dirección y supervisión política ya estaban siendo cuestionados.

El diario menciona documentos enviados por el BND a la Cancillería en 2008 y 2010 sobre el espionaje económico practicado por la NSA, en los que se mencionan intentos de espionaje desde 2005 contra EADS (actualmente Airbus) y Eurocpoter (Airbus Helicopters). El Gobierno lo niega pero no ha disipado todas las dudas.

El SPD, que gobierna con los democristianos, se limitó a declarar que debe cesar la «aparente actuación» independiente del BND. Los Verdes reclaman responsabilidades, pero solo en la agencia de espionaje, y Die Linke exige una investigación de la Fiscalía federal por traición. «Durante años la Cancillería ha sabido que la NSA intentaba espiar a empresas alemanas. Es improbable y sería totalmente inhabitual que el jefe de los servicios de la Cancillería no fuera informado», asegura a “Bild” un miembro de la comisión parlamentaria que investiga las prácticas de la NSA.

El jefe de la Cancillería que en 2008 supervisaba los servicios de inteligencia era Thomas de Miaziere, actual ministro del Interior.