«Hay una administración paralela que no sabemos cómo gestiona el dinero»
Quien busque en la hemeroteca a Josu Unanue (Bermeo, 1958) hallará cientos de referencias de su papel destacado en la lucha contra el sida. Pero en su medio siglo largo de vida ha hecho de todo: trabajar en Fagor Garagarza y Alecoop, embarcarse en atuneros, ser delegado sindical, implicarse en un millar de iniciativas sociales... ahora aspira a ser diputado general de Bizkaia.

Josu Unanue dio el salto a la política hace cuatro años, en las listas municipales de Bermeo, donde ha sido teniente de alcalde. Con ese bagaje y treinta años de lucha social, afronta un nuevo reto: alcanzar la Diputación.
Impulsor y miembro de la asociación Txo Ihesa y edil de un pequeño municipio, habrá quien piense que Josu Unanue no tiene el perfil de gestor que debería tener un diputado general de Bizkaia. ¿Qué opina?
También soy profesor, orientador, intermediador laboral, he sido maquinista, profesor en la nautico-pesquera, también he trabajado en centros cívicos. No sé cómo se valora el perfil de un diputado general, pero desde los 14 años he estado trabajando y estudiando y creo que es una forma de hacer las cosas. Si puedo aportar algo, ahí está.
¿Qué le aportan los años en el Ayuntamiento de Bermeo?
El Ayuntamiento es una entidad bastante cercana a la ciudadanía, donde todos los trabajos que puedas realizar siempre se valoran inmediatamente. En la medida que trabajas en grupo, valoras más a las personas, la percepción de todo lo que realizas es inmediata. Creo que es eso lo que hay que traer a la Diputación, que como entidad es más hermética, la gente desconoce cuáles son sus funciones.
En este tiempo han tenido que afrontar sucesos graves como el incendio o los temporales que provocaron importantes daños en infraestructuras básicas... ¿qué huella le han dejado?
Ahí lo primero que se aprende es que a cualquier situación grave siempre hay que darle una salida, y cuanto antes mejor. Luego está el trabajo entre distintas entidades o distintas organizaciones, y ahí lo que vas viendo son los distintos intereses que tiene cada uno y que tienen que cuadrar con los intereses generales. Y, sobre todo, paciencia, saber escuchar y saber que todo tiene una solución. En ese tipo de situaciones uno de lo que se da cuenta es de que realmente no somos nada, que somos un eslabón de una cadena larguísima que componemos toda la ciudadanía, que hay que aprender a trabajar con todos, saber escuchar, saber compartir momentos buenos y malos... eso es lo que pretendo traer aquí.
Dice que EH Bildu no dejará a nadie en la estacada, ¿cómo se consigue eso?
Cuando decimos que nadie debe quedar al margen estamos diciendo que los derechos elementales de todas las personas tienen que ser respetados. No importa dónde hayamos nacido, seamos jóvenes, mayores, tengamos una opción sexual u otra. Lo que realmente importa es el proyecto de futuro que queremos hacer entre todos. Los servicios deben ser públicos, universales y todas las personas debemos tener garantizados los mínimos para vivir dignamente. Tanto la sanidad, la educación como los servicios sociales tienen que estar al servicio de la ciudadanía. Esa es la base de todo el proyecto de EH Bildu.
Hemos conocido un ciclo económico ligado a la construcción de infraestructuras, ¿eso se acabó con EH Bildu al frente de la Diputación?
Si la realización de grandes infraestructuras tiene un aporte social bienvenidas sean, pero lo que estamos viendo es que hasta ahora todo lo que se ha proyectado han sido infraestructuras que no nos van a llevar a ninguna parte. Ahí tenemos la Supersur, que es un ejemplo, mil millones de deuda que ha creado y resulta que sin ningún uso prácticamente, incluso las pocas entradas que puede tener no dan para el mantenimiento, por lo tanto, nos han empeñado. Estamos hablando de que Bizkaia ha pasado de tener una deuda en doce años de 700 millones a 2.200 millones. Estamos hablando de desindustrialización, del 20% del tejido industrial que prácticamente ha desaparecido y de que la producción industrial ha caído un 30%. Y estamos hablando de las desigualdades, de pobreza. Somos líderes en falta de recursos sociales, en pobreza y desigualdades, y esto puede traer una fractura social que nos preocupa y es a lo que tenemos que ponernos cuanto antes.
Han cifrado la deuda acumulada en Bizkaia en más de 2.200 millones, ¿cómo se ha acumulado esa deuda y cómo plantea EH Bildu revertir esa situación?
Está claro que se han realizado políticas que no han respondido a las necesidades sociales. Ahí esta el BEC, la Supersur… y tenemos además una administración paralela que no sabemos cómo gestiona el dinero público. Están Interbiak, Lantik, etc., que se llevan prácticamente un tercio del presupuesto. Lo que tenemos que hacer es justamente volver atrás y publificar y, sobre todo, tener más control sobre gastos. Los daños se tienen que reducir e ir subsanando.
¿Hay infraestructuras todavía por construir?
Sí, por supuesto. El problema en este ámbito es que entre comarcas hay mucha diferencia. Por ejemplo, faltan centros de día, hay una población mayor que requiere una atención primaria y no tenemos centros de día. El primer sector está muy implicado con la producción y luego no tiene recursos para elaborar los productos. Estamos hablando, por ejemplo, de que no hay mataderos en Bizkaia. Hay que crear redes. En transporte tenemos sin ir más lejos las líneas de metro; la línea 3 que hay que finalizarla cuanto antes, hay que empezar la línea 5...
Hay quien dice que en Euskal Herria hay algún caso de corrupción pero nada comparable con el Estado ¿Qué opina?
No me sirve, porque lo que me preocupa realmente es lo que hay alrededor. En Bizkaia han salido cantidad de casos: en Lemoa, están los purines de Karrantza, el Txakolingune de Bakio… Hay cantidad de casos que todavía están en proceso de judicialización. Todos esos procesos se tienen que ir aclarando. Tardaremos tiempo pero nuestra finalidad tiene que ser aclarar esto, pues el daño está hecho y los responsables tienen que pagar. En Bizkaia hay bastantes casos de corrupción que nos preocupan y evidentemente nos llevan a pensar mal de la gestión que se ha realizado, sobre todo por parte del Partido Nacionalista Vasco.

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