El Sudeste Asiático rechazará los barcos con migrantes

Tailandia, Malasia e Indonesia seguirán devolviendo a alta mar los barcos con miles de inmigrantes desesperados que lleguen a sus costas y que podrían morir de hambre o enfermedad. Frente a esta crisis «sin precedentes», Tailandia, utilizada como país de tránsito, ha convocado un foro regional el 29 de mayo con representantes de Birmania, Malasia, Indonesia, Laos, Camboya, Vietnam, EEUU y Australia, además de varias agencias de la ONU.
Unos 8.000 inmigrantes, hambrientos y agotados, permanecen a la deriva en las aguas del sudeste asiático hacinados en embarcaciones que han sido abandonadas por los traficantes de personas tras las medidas policiales puestas en marcha por las autoridades de Tailandia, Indonesia y Malasia para contener esta ola de migrantes birmanos y bengalíes, y después de que la ONU llamara a abrir las fronteras y a aumentar los esfuerzos de rescate para evitar una catástrofe humanitaria.
Indonesia, que esta semana devolvió a alta mar un barco con 400 solicitantes de asilo, instaló a 582 bangladeshíes y rohingyas rescatados en aguas de Aceh en una aldea de Sumatra deshabitada desde el tsunami de 2004.
En los últimos años, Tailandia ha rechazado embarcaciones, tras proveer a sus ocupantes de alimentos y combustible, mientras que Malasia, país relativamente próspero mayoritariamente musulmán, ha decidido también rechazar los barcos que entren en sus aguas territoriales, salvo cuando exista un riesgo inminente de hundimiento, para evitar el «efecto llamada».
Los migrantes birmanos y bengalíes, muchos de ellos rohingyas, se embarcan en peligrosas travesías en el Índico para llegar a Malasia e Indonesia, y permanecen meses en los barcos o son recluidos en campos ilegales en Tailandia. Según Acnur, unas 25.000 personas zarparon desde Bangladesh y Birmania en el primer trimestre de 2015, el doble que en 2014.

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