El modelo del héroe sustitutivo de la figura paterna

Prometedor debut cinematográfico del australiano Julius Avery con un thriller rodado en buena parte en su Perth natal. No es casualidad, porque el joven cineasta rescata de su infancia el modelo del héroe de la gran pantalla como sustitutivo de la figura paterna. Perdió a su padre a los seis años, y de niño se refugió en los tipos duros del cine a la búsqueda de protección sicológica. Lo mismo le ocurre al protagonista de “Son of a Gun”, cuando es encerrado por primera vez en una prisión de máxima seguridad, y para escapar de las terribles novatadas y violaciones ha de acogerse al padrinazgo de uno los condenados que controlan al resto de la población reclusa.
Quien hace las veces de padrino carcelario es el actor escocés Ewan McGregor, muy convincente en su rol delictivo como un matón no exento de estilo. Borda la relación paternofilial que establece tras las rejas con el inexperto recién llegado. Papel este que recae sobre Brenton Thwaites, quien una vez en la calle mantendrá un romance liberador con una chica a la que retiene un capo mafioso, encarnada por la actriz sueca Alicia Vikander.
La combinación en todo thriller que se precie de acción violenta y tierno romance suele ser siempre objeto de discusión, y a Julius Avery le han caído bastantes críticas por alternar robos y tiroteos con escenas de corte más intimo. Considero, sin embargo, que la relación triangular está bien perfilada a lo largo del desarrollo argumental con la ayuda del experto guionista John Collee. En todo momento desde la perspectiva del joven protagonista, en su doble vertiente paternofilial y de pareja, el duro mundo delictivo se ve matizado por sentimientos personales. Emociones que cuentan mucho a la hora del desenlace, dado que cuando llega el momento de repartir el botín con los lingotes de oro se suceden una serie de giros de guion, provocados por las traiciones y fidelidades cruzadas.

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