El regreso de Velimir Perasovic, o el Baskonia en busca de su identidad
«Peras» regresa a Gasteiz ocho años después de salir por la puerta de atrás, cortado mientras guardaba cama por una angina de pecho. Frío como jugador, volcánico como entrenador, el otrora «carácter Baskonia» parece ahora de su propiedad, a la espera de que esta vez encaje.

Ibon Navarro no continuará en el seno de Laboral Kutxa Baskonia, no al menos como primer entrenador, y ya empiezan a salir rumores que lo sitúan en otros banquillos de la Liga ACB, como pudiera ser el de UCAM Murcia. El técnico gasteiztarra es historia, mientras que un hombre que fue historia viva del Baskonia, Velimir Perasovic, regresa al seno baskonista con la idea de redimir su etapa en el banquillo gasteiztarra y, de paso, ayudar a este Saski Baskonia a hallar su identidad perdida.
Febrero de 2007 ya empieza a perderse en la noche de los tiempos, pero la noticia de la angina de pecho del entrenador Velimir Perasovic pocos días después de haber caído eliminado en las semifinales de la Copa ante el Real Madrid, supuso un susto morrocotudo para toda la familia baskonista. Con su familia viviendo en Croacia, la soledad de la vida gasteiztarra del técnico de Split supuso una carga de presión excesiva para él, un hombre que mamó a los técnicos de la «vieja escuela» –por citar tres ejemplos, Boza Maljkovic, Dusan Ivkovic o el «profesor» Aza Nikolic– y que tras colgar las botas adaptó las maneras y la pasión vividas hasta el extremo, recalando en un Baskonia que demandaba esa filosofía porque se identificaba con ella. Tras los «idus de noviembre» de 2006, Pedro Martínez salía por una puerta más sombría de la que entraba Perasovic, una suerte de hijo pródigo que llegó con dos hitos bajo el brazo: la Copa de 2006, y el «Oakazo» de la Euroliga; es decir, la clasificación para la Final Four de Praga después de batir al Panathinaikos en el OAKA en el desempate. Bueno, y la Supercopa de 2007.
«No Prigioni, no Tau», definía Porfirio Fisac en estas páginas la derrota del Baskonia ante el Maccabi en aquella Final Four. Perasovic empezó su cuesta abajo en el momento más alto. El de Split, estricto preparador de partidos, se mostró incapaz de hallar respuestas a las defensas que tapaban el pick’n roll entre Prigioni y Scola; no fue capaz de hacer rendir a Ukic ni a Drobnjak según su potencial –nadie lo consiguió–; la final de la ACB 2006 resultó decepcionante, con el Unicaja de Scariolo y Garbajosa pasando por encima de un Baskonia siempre a contrapié, y su propia plantilla pagó con lesiones la exigencia de Perasovic. Todo ello fue carcomiendo la confianza de Josean Kerejeta y la salud del entrenador, que se saldó con el despido del croata con este hospitalizado.
Banquillos de fuego
Velimir Perasovic ha seguido entrenando. ¡Y qué banquillos! Metió a la Cibona en el Top 16 pese a graves problemas económicos, amén de ganar la Liga Adriática y la Copa, siendo elegido mejor entrenador. En 2010 se marchó al Efes, un banquillo de fuego de la propia Liga Turca, lo que lo llevó a Valencia Basket en enero de 2012, con Ibon Navarro como ayudante y Splitter de forma fugaz.
En Valencia trajo consigo una seriedad demandada largamente, sumando los subcampeonatos de Copa y Eurocup de 2013 y el título de Eurocup de 2014, amén de quedarse a una canasta de la final de la ACB 2014. En agradecimiento, la escuadra taronja lo destituía el pasado enero, aunque pronto fue elegido seleccionador croata, cargo que ostentará hasta el próximo 20 de septiembre.
«Peras» llega a Gasteiz, por un año y otro opcional; a un equipo que desde 2010 tritura jugadores y entrenadores, y que precisa un referente estable. Y al que hay que hacerle una plantilla y dejarle trabajar.
lebron james y dellavedova el «tapado» hostigan a los warriors
La NBA se halla inmersa en sus finales, con los Cleveland Cavaliers aventajando por 2-1 en su serie a los Golden State Warriors. Los de David Blatt superaban por un engañoso 96-91 a los californianos, ya que los de Oakland apretaron el marcador tras ir hasta 20 puntos abajo, incapaces de parar una vez más a LeBron James ni al «tapado» Dellavedova, que debió ser hospitalizado tras el choque al sufrir «severos calambres».
Antes de ello, el pequeño base australiano sumó 20 puntos, por 40 tantos, 12 rebotes y 8 asistencias de la bestia de Akron. Stephen Curry, a diferencia del segundo partido, recuperó el pulso anotador, sumando 27 tantos con 6 triples. De su mano, los Warriors pasaron de caer por 68-48 a situarse 81-80 en el cuarto final. Pero un «dos más uno» del australiano y un triple de LeBron imposibilitaron la voltereta californiana.A. G.
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