De tanto hacer listas me volví tonta y me fui a Ikea

ALeticia Dolera hay que reconocerle el mérito de haber creado un género nuevo, o que por lo menos no se conocía hasta ahora, y que me permito bautizar como la «comedia tontipop». Sí, ya sé que la canción «tontipop» se hacía con teclados korg, pero sigue viva gracias al ukelele, y de eso hay mucho en “Requisitos para ser una persona normal”. Los temas interpretados en la banda sonora por Luthea Salom y otros artistas del sello Subterfuge me vienen al pelo para lo que estamos hablando.
La estética pop está omnipresente en los colores pastel y chicle que utiliza la fotografía urbanita y moderna, mientras que la tontería totalmente consciente y asumida impregna todo el guion. Los diálogos son mágicos, si por tal se entiende que, sin ser siquiera escatológicos, nos hagan creer que el olor de un pedo compartido bajo un edredón pueda llegar a ser algo agradable. Lo que me hace ver a Leticia Dolera como la hija rebelde de Isabel Coixet.
Pero, sin querer he nombrado la palabra clave, «edredón», y no me queda más remedio que hablar de la multinacional sueca del interiorismo. La película en ningún momento pretende disimular su condición de ikeista, siendo un publireportaje de su sede en Sabadell. Estamos en el 2015 y “Requisitos para ser una persona normal” es una comedia generacional, así que muestra el lado posibilista de los chicos y chicas de hoy en día.
Hasta ahí todo bien, pero Leticia Dolera es un poco tramposilla, y para encajar la moda bloguera de hacer listas con cualquier cosa la malmete en su película. Admito que le vale para llenar la pantalla con divertidos rótulos y como excusa para alargar la narración hasta la preceptiva hora y media, aunque a costa de un desarrollo demasiado previsible. El frikismo es tan coyuntural que presentarlo como marginal o asocial es de risa, y en una comedia romántica ya se sabe que la friki y el friki van a terminar felices y comiendo...

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