Ante todo, hace falta mucha calma
Ya lo decía Siniestro Total, en un ya lejano 1992. «Ante todo, mucha calma». Es cierto que en Nafarroa estamos ante un momento de esos que llamamos históricos. Pero no hay que ponerse nerviosos. Estamos hablando de algo serio y hay que hacer las cosas bien. Si se tienen dos meses para lograr un acuerdo de gobierno es mejor tomárselo con calma y no correr. Lo que se decida estas semanas debería marcar el futuro político navarro de los próximos cuatro años. U ocho. O doce. Calma y a hacer las cosas bien.
Llama la atención que cuando el Gobierno todavía no se ha formado ya empiecen a comparecer lobbies de distintos ámbitos para marcar la dirección política del nuevo Ejecutivo. Calma. Habrá tiempo para todo. Es bueno recordar que el cambio político que está en marcha debe suponer también un cambio social. Hay que subrayar que si las urnas han abierto –por poco, por muy poco– una ventana de oportunidad para el cambio ha sido en gran medida por la movilización social, en la que también participaron personas que ahora están negociando el Gobierno. Pero todo llegará. Y habrá que replantearse el TAV, la Ley de Símbolos y la del Vascuence. Pero con calma.
Primero es necesario sentar las bases del acuerdo, lo que puede resultar complicado entre cuatro partidos diferentes pero obligados a entenderse. Para construir algo, son necesarios unos buenos cimientos, una buena base. Y en eso estamos, por mucho que venga Monedero a enredar y a algunos les guste enredarse. Es el momento de tener calma, mucha calma.

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