El yihadismo ataca de nuevo Túnez con una matanza en un hotel
Un ataque yihadista contra un hotel en la ciudad tunecina de Susa dejó al menos 37 muertos, solo tres meses después del atentado contra el museo del Bardo en Túnez. Este nuevo golpe yihadista al país se produjo además en pleno Ramadán y en la misma jornada en la que se registraban matanzas yihadistas en Kuwait, Siria, Somalia y Lyon.

Al menos 37 personas murieron y 36 resultaron heridas en el peor atentado de la historia reciente de Túnez, en un ataque contra un hotel de la localidad costera de Susa, en el que la mayoría de las víctimas fueron turistas extranjeros. Tres meses después de la matanza en el museo del Bardo de Túnez, que causó 22 muertos, un estudiante tunecino originario de la región de Kairuan, abrió ayer fuego en el hotel Riu Imperial Marhaba, perteneciente a una cadena española contra los clientes que se encontraban en la playa y al borde de las piscinas.
«He escuchado disparos y he salido a ver qué pasaba. He visto a alguien disparar a turistas mayores. Han muerto. He intentado ocultarme cuando he visto al terrorista entrar en el hotel por el lado de la piscina», relató Slim Brahim, el pastelero del hotel. Según el secretario de Estado de Interior tunecino, Rafik Chelli, el autor del ataque llegó hasta el lugar a bordo de una embarcación en la que llevaba escondido un fusil de asalto kalashnikov en una sombrilla, y entró desde el hotel contiguo. En imágenes de televisión tunecina TNN, se vio la zona de playa con cadáveres cubiertos con toallas de hotel y numerados, en bañador, sobre la arena y bajo las sombrillas. Según la cadena hotelera, la mayoría de las víctimas eran británicas y de países de Europa central.
Chelli añadió que el autor del ataque murió abatido a tiros y que no era conocido por los servicios de seguridad tunecinos. Poco después las autoridades informaron de la detención de un segundo responsable del atentado a un kilómetro del hotel atacado. Agregó que está activado un plan de seguridad con motivo del mes del Ramadán, que comenzó la semana pasada, y subrayó que no se podía impedir un ataque de este tipo.
«Medidas dolorosas»
El presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, lamentó el atentado contra el «corazón» de Túnez y prometió que habrá que adoptar «medidas dolorosas pero necesarias». El jefe de Estado, que se desplazó a Susa, subrayó que el país está «en guerra contra el terrorismo» y que esta guerra no solo implica al Ejército y la Policía, sino a todos los ciudadanos. «Adoptaremos medidas dolorosas pero que ahora son necesarias. Nos hemos retrasado en adoptar estas disposiciones para evitar ciertas situaciones pero no lo haremos ahora», añadió Essebsi. En concreto, pidió al primer ministro que revise las autorizaciones concedidas a ciertos partidos.
«La bandera de Túnez, la bandera roja, será de ahora en adelante la única bandera que se ice en Túnez, nuestra bandera no es negra», afirmó en referencia a la bandera empleada por el Estado Islámico.
El turismo, que representa alrededor del 7 % del PIB en Túnez, y casi 400.000 empleos directos e indirectos, ya se ha visto afectado por las continuas crisis políticas y el auge del movimiento yihadista desde 2011, sobre todo en la frontera con Argelia. El atentado contra el hotel de Susa pone en peligro la esperanza de Túnez de remontar el sector este verano, con las reservas de último minuto y los precios baratos. El pasado abril ya cayó un 26% respecto al año anterior. Respecto a julio y agosto, a finales de mayo las reservas desde el Estado francés –primer origen histórico del turismo tunecino– ya eran un 40 % menores que en mayo de 2014, según el Sindicato de Touroperadores franceses y las agencias de viaje.
Por otro lado, tras este atentado, unido a los de Kuwait y París, el Departamento del Interior del Gobierno de Lakua elevó al nivel 4 «el riesgo ante la amenaza terrorista» en previsión de que «los mismos formen parte de una estrategia global encaminada a incrementar las acciones terroristas en cualquier país». Con esta medida, la Ertzaintza aumentará «la vigilancia de lugares con elevada concentración de personas, así como de infraestructuras críticas o estratégicas».
El EI ha matado a más de 160 civiles en Kobane
Al menos 164 civiles han muerto en Kobane en la ofensiva que el Estado Islámico comenzó el jueves contra esta ciudad kurda al norte de Siria, en una operación que evocaba más el objetivo de la matanza que el de reconquistar la ciudad. Ayer los yihadistas seguían atrincherados en varios edificios y utilizaban a decenas de civiles como escudos humanos, lo que dificultaba la respuesta de los combatientes kurdos. Al menos 120 personas murieron en sus casas por disparos de cohetes o de tiradores emboscados, en una de las peores masacres vividas en la guerra siria. Además, 18 cuerpos fueron hallados en las calles con impactos de bala a corta distancia. El EI mató también a veinte soldados en un ataque suicida en Hasaka.GARA
Un decapitado en un atentado islamista contra una fábrica química en Lyon
Un hombre fue decapitado ayer en un ataque yihadista contra una planta industrial cercana a Lyon, una acción habitualmente llevada a cabo por el Estado Islámico en Siria e Irak, pero que por primera vez se ve en un atentado en el Estado francés. El supuesto autor del ataque llegó a las 8.00 en un vehículo y, gracias a un permiso de repartidor con el que contaba, pudo acceder a esta instalación industrial del grupo Air Products, en Saint Quentin Fallavier, clasificada como «sensible». Allí se lanzó contra las bombonas de gas almacenadas, provocando una gran explosión. La víctima, cuya cabeza fue encontrada colgando de una valla con varias banderas islamistas, era un directivo de la empresa de reparto para la que trabajaba el supuesto autor del ataque. Según los indicios de las autoridades, este trasladó el cadáver en la furgoneta y lo depositó en la fábrica. Los gendarmes que acudieron tras la explosión encontraron el cuerpo decapitado y, más tarde, la cabeza del gerente. El supuesto autor del atentado fue identificado por el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, como Yassin Salhi, un hombre de 35 años que había sido objeto de vigilancia en 2006 por «vínculos con el movimiento salafista». En 2013 fue detectado de nuevo por supuesta relación con el islamismo extremista. Con todo, la investigación no vinculó aún la acción con el Estado Islámico ni otra organización.
Salhi fue detenido poco después de ataque cerca del lugar por un bombero que intervenía en la explosión. También su esposa y su hermana fueron detenidas cerca de Lyon. La esposa, poco antes había declarado, consternada, a una emisora de radio que «somos musulmanes normales. Hacemos el Ramadán. Tenemos tres niños, una vida de familia normal». Al menos otro hombre fue detenido después de haber sido visto haciendo «idas y venidas sospechosas» en coche cerca del lugar. El presidente francés, François Hollande, reunió un Consejo de Defensa con los ministros del Interior –por videoconferencia desde Bogotá– Exteriores, Justicia y Defensa.
El ministro del Interior, Manuel Valls, ordenó reforzar la vigilancia sobre todos los lugares sensibles de la región de Lyon, donde están situadas varias industrias químicas.
Las autoridades francesas temían nuevos atentados después de los ataques yihadistas de enero en París y la prevención aumentó tras la detención en abril de un joven al que se acusó de intentar atacar una iglesia en Villejuif, cerca de París.
Al igual que en enero, el ataque de ayer fue de nuevo aprovechado por el Gobierno israelí para llamar a los judíos franceses a acudir a Israel. «Venid a casa, el antisemitismo aumenta, el terrorismo progresa. Es una misión nacional de la máxima prioridad», declaró el ministro israelí de Inmigración, Zeev Elkin.IGARA
Ataque en Kuwait a una mezquita chií
Al menos 25 personas murieron y 202 resultaron heridas en un atentado del Estado Islámico (EI) contra fieles chiíes en una mezquita de Kuwait, y en pleno Ramadán. Se trata del primer ataque contra un lugar de culto chií en este emirato de mayoría suní. El EI asumió rápidamente el ataque llevado a cabo durante el rezo en la mezquita Al-Imam al-Sadeq, el segundo viernes del Ramadán. Fotografías de cuerpos ensangrentados en medio de los escombros hacían temer un balance de víctimas mayor. La semana pasada, el portavoz oficial del EI llamó a los musulmanes del mundo a emprender la «guerra santa» durante el Ramadán, que comenzó el pasado 17 de junio para hacer «un mes de desgracia para los infieles». En un comunicado la “Provincia de Najd”, declarada como la rama saudí del EI, afirmó que un kamikaze perpetró el atentado contra una mezquita que «propagaba las enseñanzas chiíes entre la población suní». En mayo, ya reivindicó ataques contra chiíes en Arabia Saudí.GARA

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