Beñat ZALDUA
Periodista

TRES MESES Y MUCHAS INCÓGNITAS PARA LAS ELECCIONES CATALANAS DEL 27 DE SETIEMBRE

¿Cuál será la respuesta de las entidades soberanistas a Mas? ¿Con qué lista concurrirá el president? ¿Habrá confluencia de la izquierda contraria al proceso? ¿Serán realmente plebiscitarias? A tres meses de las elecciones, las incógnitas superan a las certezas.

La pregunta no es: ¿Qué pasará el 27 de setiembre en Catalunya? La pregunta correcta es: ¿Cómo llegará Catalunya a la crucial cita con las urnas? Exactamente dentro de tres meses, si todo sigue según el curso previsto, los catalanes volverán a votar en unas elecciones al Parlament. Unos comicios extraordinarios que, según el acuerdo alcanzado por CiU y ERC en enero, cumplirán la función de referéndum que el Estado no permite hacer. De ahí el nombre adjunto de «plebiscitarias», al que Esquerra y la CUP añaden el de «constituyentes», al entender que el Parlament que surja de estos comicios tendrá el mandato de declarar y construir la Catalunya independiente. Pero a falta de tres meses, lo único seguro (y no al 100%) es que el 27 de setiembre habrá elecciones. El resto son incógnitas.

Empezando por el propio carácter plebiscitario, que la izquierda contraria al proceso catalán (léase Podemos e ICV) trata por todos los medios de descafeinar. Los partidos independentistas tendrán que esforzarse, y hacerlo conjuntamente, para subrayar el carácter plebiscitario de la cita electoral. En este aspecto, sin embargo, cabe contar con la colaboración de la derecha españolista, ya que es previsible que tanto PP y Ciutadans hagan campaña con el No a la independencia en primer término. Esta misma semana, el líder en alza de Ciutadans, Albert Rivera, no le hizo ascos al carácter plebiscitario de los comicios, asegurando que será una cita propicia para «derrotar» al independentismo en las urnas. Bienvenido sea el reto.

En cualquier caso, el carácter plebiscitario a las elecciones se lo acabarán dando, o no, los propios electores el mismo día 27 de setiembre. La ecuación es, aparentemente, bien sencilla: si ganan los partidos independentistas, habrán sido plebiscitarias y el camino hacia la independencia seguirá su camino con un espaldarazo definitivo. Si no logran dicha mayoría, que el proceso independentista entrará en hibernación es lo más amable que se puede decir.

Pero utilizamos la fórmula aparentemente porque ni el mecanismo de conteo está claro a día de hoy. Es decir, para dar por vencedor el Sí a la independencia, ¿habrá que conseguir el 50% de los votos más uno o bastará con conseguir la mayoría absoluta de 68 diputados en el Parlament? En 2012, CiU y Esquerra sumaron 71 diputados con el 44,4% de los votos. Hay argumentos para todos los gustos. Desde el unionismo se dice que si se quiere hacer de las elecciones un referéndum, toca contar votos. Desde buena parte del independentismo, por contra, se denuncia lo que se considera una trampa y se alega que si quieren contar votos, permitan la celebración del referéndum. En unas elecciones al Parlament se cuentan los escaños, defienden. Sea cual sea la elección, y no es cuestión menor, debería quedar aclarada antes del 27S.

Las candidaturas a debate

Otra de las principales incógnitas son la forma que adquirirán las diversas candidaturas. En el campo independentista, la principal duda reside en cómo será la lista que encabece (o no) el president, Artur Mas. Lo que queda claro es que, una vez soltado el lastre que suponía Unió, su objetivo ahora es esconder también las siglas de CDC (desgastadas por la corrupción) y presentarse con una lista lo más transversal posible. De aquí que propusiera, hace una semana, una lista unitaria confeccionada por las entidades soberanistas en la que Mas no tendría que ser por fuerza el cabeza de lista. El jueves, el presidente de la ANC, Jordi Sánchez, ya advirtió de que era difícil apoyar la propuesta del president, ya que la prioridad de las entidades debe ser «mantener la transversalidad». Sin embargo, añadió que entre el sí y el no «hay muchas gradaciones», dando a entender que podrían optar por incluir a sus activistas en todas las listas independentistas. En cualquier caso, la respuesta definitiva llegará esta semana que viene.

Una respuesta que esperan con expectación también en ERC y la CUP, que siguen adelante con sus respectivas candidaturas. Los republicanos han bautizado su lista como «Aliança per la República Catalana». Estará encabezada por Oriol Junqueras, que espera, igual que Mas, atraer a personalidades de la sociedad civil. Por su parte, la CUP sigue inmersa en su proceso de selección de candidatos y aunque suena con fuerza el nombre del periodista y escritor Antonio Baños, todo sigue abierto.

En el campo contrario a la independencia, la principal duda surge por la izquierda. Ayer ICV y Podemos se reunieron para seguir cerrando los flecos de un acuerdo que parece cercano y al que se podría unir Procés Constituent. El objetivo de estos partidos es repetir la fórmula de éxito de Barcelona en Comú y aunque difícilmente conseguirían repetir semejante éxito, sería una candidatura a tener en cuenta. Una de las principales dudas reside en la persona que encabezaría dicha candidatura, ya que todos los partidos tienen su candidato a día de hoy. En cualquier caso, las primarias serían la solución, según apuntaron ayer.

En el resto de candidaturas no se esperan grandes sorpresas, más allá del nombre de los candidatos. En Ciutadans gana números la diputada Inés Arrimadas (su líder, Albert Rivera, apunta hacia Madrid); en el PSC parece que será su primer secretario, Miquel Iceta, el responsable de acercar al partido un paso más hacia la irrelevancia. Un camino compartido con el PP, que todavía no ha aclarado si será su líder, Alicia Sánchez-Camacho, la encargada de intentar frenar tanto a Ciutadans como al independentismo.