BARAKALDO RECUERDA AL FIEL RESISTENTE
UN SENCILLO «PERIKO, DULCE NOCHE» SIRVIÓ AYER AL MEDIODÍA PARA PONER BROCHE FINAL AL EMOTIVO HOMENAJE QUE MILES DE PERSONAS TRIBUTARON EN LA HERRIKO PLAZA DE BARAKALDO AL HISTÓRICO MILITANTE DE LA IZQUIERDA ABERTZALE PERIKO SOLABARRIA. UNA VIDA DE LUCHA INFATIGABLE «POR LOS MÁS NECESITADOS».

Su intensa vida de militancia política y sindical le convirtió en referencia de la clase trabajadora vasca. Periko Solabarria empleó sus 85 años de vida en luchar hasta la extenuación por un mundo mejor, situándose al lado de perseguidos y excluidos, y viendo el homenaje popular que ayer se le tributó en Barakaldo pocos serán los que cuestionarán los frutos obtenidos. La figura de quien fuera cura, obrero, diputado, concejal, juntero y parlamentario, y sobre todo activista social, tiene hace décadas espacio en la historia del país pero sobre todo en el corazón de aquellos a quienes ayudó hasta con lo que no tenía y de quienes compartieron trinchera en innumerables luchas.
La Herriko Plaza de Barakaldo a punto estuvo de no poder acoger a todas las mujeres y hombres que quisieron mostrarle su agradecimiento por una vida volcada sin descanso en liberar nacional y socialmente a Euskal Herria. Allí estuvieron caras conocidas de la izquierda abertzale pero también de otras organizaciones políticas y sindicales, y especialmente del movimiento social o vecinos que sentían admiración por su entrega.
No faltaron a la cita muchos expresos y familiares de represaliados, con quienes Solabarria siempre estuvo cerca. Muchos de los expresos depositaron las makilas que les fueron obsequiadas al ser liberados junto a la fotografía del homenajeado como señal de reconocimiento a su figura militante. Desde Soto del Real, Jabi Carballido envió un mensaje: «Periko, allá donde estés tu fuerte solidaridad hará que todos volvamos a casa y consigamos la paz y la libertad para nuestro pueblo».
El recuerdo coral comenzó antes con la llegada de los tres hijos de quien fue uno de los fundadores de Herri Batasuna y LAB entre un pasillo de ikurriñas y banderas rojas a los sones de la marcha fúnebre ‘‘Gernika’’, de Pablo Sorazabal. Enara, Usoa e Iraultza Solabarria depositaron en el kiosco de la plaza los restos de su padre junto a su inseparable txapela y su bolso. A lado, se instaló un retrato del histórico militante que transmitía la fuerza de sus convicciones y su energía para defenderlas.
Xabier Amuriza e Idoia Anzorandia fueron glosando a través de sus bertsos –la de Barakaldo con una piedra de mineral de hierro– la trayectoria vital de aquel cura que pasó del púlpito al tajo minero luchando por mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. A continuación, una treintena de dantzaris, en su mayoría mujeres y de distintos grupos de la localidad fabril, le dedicaron un sentido agurra. También han llegado mensajes de condolencias desde el CUT de Zaragoza y Nación Andaluza.
Desde Meatzaldea
Desde Meatzaldea, Juanjo Zarraga, amigo y compañero, recordó a «Don Pedro» mientras un barrenador trataba de perforar una roca, el cura al que el obispo Gurpide destinó en el poblado minero de Triano, a quien definió de «revolucionario en todos los aspectos» en su lucha por la justicia social. «Infatigable –añadió—, «representó la esperanza» para los mineros y sus familias, «personas sin futuro y con negro presente».
«Fue y es molesto» para muchos «porque pidió que para cambiar la sociedad era necesaria la lucha». Igual por ello, el Ayuntamiento de Abanto, gobernado por el PNV, ha dado el nombre de un parque a dos sacerdotes aún vivos pero se olvidó de Solabarria, criticó el veterano militante de la izquierda abertzale. Zarraga incidió cómo su ejemplo atrajó hacia LAB, en sus inicios, a muchos trabajadores que no tenían una conciencia nacional por sus orígenes.
Periko Solabarria mantuvo hasta el final de su dilatada vida militante una gran empatía con los jóvenes y estos quisieron agradecérselo. Esa implicación le llevó a ser imputado por su participación en el Gazte Danbada, en Urduña en 2013, y sus compañeros juzgados quisieron estar ayer en su homenaje. Destacaron lo «difícil» que es mantener un espíritu joven como del que hizo gala el jarrillero. También su sensibilidad hacia las reivindicaciones de las mujeres, especialmente frente a la violencia machista.
Después de que un coro cantara la popular ‘‘Martxa baten lehen notak’’, de Mikel Laboa, representantes de los diversos colectivos en los que se implicó destacaron «su lucha política, sindical y social por los más necesitados». Apuntaron a que en esa misma plaza que ayer estaba llena para su homenaje, estuvo en innumerables ocasiones tras una pancarta para luchar contra la injusticia y mostrar su solidaridad con los explotados.
Hubo muchos momentos emotivos en el Herriko Plaza pero uno, sin duda, fue cuando decenas de personas –entre ellas, destacados militantes de la izquierda abertzale– fueron depositando claveles rojos junto a la kutxa que acogía las cenizas de Solabarria mientras se entonaba la canción ‘‘Santa Bárbara’’.
A continuación, tomó la palabra la exconcejal Txusa Padrones, quien recordó que Solabarria fue durante décadas la imagen de la izquierda independentista en la segunda población de Bizkaia y referente del pueblo trabajador vasco. «Periko fue un resistente... estuvo en las trincheras junto a quienes lo necesitaron» enfatizó, remarcando que ese carácter resistente lo adquirió al ver la explotación que sufrían los mineros en los tajos de Triano y sus duras condiciones de vida.
Padrones, que le definió como «el cura de los pobres» y «el primero de los curas obreros perseguido», rememoró cómo Solabarria estuvo primero en Barakaldo luchando desde la iglesia de Santa Teresa y después se puso al frente con Telesforo Monzon o Francisco Letamendia ‘‘Ortzi’’ en la lucha por la liberación nacional. No hubo problemática local en la que no se implicó como la de Sefanitro y nunca dejó de recibir a nadie en el despacho de HB. «Tenía un espíritu indomable», remarcó.
«Resistente –insistió la juntera– como el hierro de las entrañas de los montes de Triano, que no dejó nunca el tajo, ayudó a personas de todas las ideologías, que se ha ido, como quería, en la trinchera». Esa visión de Solabarria de trabajar con personas con otras ideologías diferentes a la suya lo destacó, incidiendo en que fue un adelantado en la conformación de «un frente amplio por la independencia y el socialismo».
«orgullosos de Periko»
El testigo de Padrones lo recogió Pablo Gorostiaga, quien rememeró algunas de las últimas vivencias con Solabarria, como cuando falleció su esposa estando preso por ser del Consejo de Administración de Orain, editora del diario ‘‘Egin’’. «Siempre estuvo cerca de aquellos a quienes nos ha tocado estar entre rejas por la lucha de Euska Herria», apostilló.
«Hemos sido, somos, militantes políticos, ciudadanos vascos que luchamos por nuestro pueblo con nuestras virtudes y nuestros errores» manifestó, para añadir que «estamos y estaremos orgullosos de Periko». «Periko era un hombre de acción, no de sermones», señaló el ex alcalde de Laudio, al rememorar su paso por la Mesa Nacional de HB y reivindicar «una izquierda abertzale grande como el corazón de Periko».
Su hija Enara se encargó de cerrar el acto, destacando que supo de la muerte de su padre el mismo miércoles cuando se encontraba trabajando en los Andes ecuatorianos. Dijo que se han quedado «huérfanos», como les ha sucedido a todos aquellos por los que su padre luchó, ya fueran parados, desahuciados, ecologistas, internacionalista o independentista.
Su voz se entrecortó por la emoción, lo que fue respondido por los aplausos de la plaza dándole animos. Agradeció la solidaridad hacia la familia y recordó a su madre, quien primero cuidó a su padre, al igual que otras mujeres «especiales y fuertes» que lo hicieron luego.

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