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Mundial femenino

Inglaterra hace historia logrando el tercer puesto

Inglaterra consiguió sobreponerse al duro palo que supuso caer en semifinales ante Japón por un autogol de Laura Basset en el tiempo de descuento y se hizo con el tercer puesto al derrotar a Alemania en la prórroga (0-1), gracias a un penalti transformado por Williams en el minuto 108. Las pross lograron así un éxito sin precedentes para el fútbol femenino de su país, alcanzando una posición hasta ahora inédita y, además, frente a un rival de campanillas.

Las inglesas dominaron durante la primera mitad, disfrutando, eso sí, de contadas ocasiones, la más clara en las botas de Steph Houghton, que desaprovechó un pase de la muerte de Lucy Bronze en el ecuador de dicho periodo. Aunque no estuvieron efectivas en ataque, sí que cortocircuitaron las conexiones germanas, incapaces de hilar una jugada con sentido.

Tras el descanso, el decorado varió por completo. Las teutonas, a las que se les presuponía a priori una mayor calidad técnica e historia en el torneo, se hicieron dueñas del encuentro. Acariciaron la victoria con un remate de Sara Däbritz, que detuvo con muchos problemas Karen Bardsley, y un disparo de Tabea Kemme, que lamió el palo izquierdo de la portería inglesa. La guardameta británica, que posteriormente sería nombrada mejor futbolista del partido, condujo a sus compañeras hasta el tiempo extra.

Tres millones de espectadores

Pese al giro de los acontecimientos y el empuje de un rival que ya sabe lo que es levantar el trofeo hasta en dos ocasiones, Inglaterra no podía defraudar a una afición que se había congregado ante los televisores para seguir a su equipo. Según la BBC, la retransmisión de las semifinales frente a Japón logró concurrir a una cifra superior a los tres millones de espectadores.

Recién empezada la segunda parte de la prórroga, las pross recibieron el premio a su esfuerzo al materializar una pena máxima que les va a permitir entrar en el cuadro de honor del campeonato por primera vez en su historia.