Froome deja clara su superioridad en el primer gran puerto
Chris Froome ganó la décima etapa del Tour, que entró en Euskal Herria y acabó en La Pierre de Saint Martin, subida que bastó al inglés para sacar grandes diferencias a todos sus rivales.

El Tour se presentaba en Utrecht como un duelo incierto entre cuatro corredores –Froome, Nibali, Contador y Quintana– y bastó el primer gran puerto para dejarlo con un solo favorito. Aunque hay mucha dureza hasta París y ni tan siquiera Froome está libre de una caída o un mal día, la exhibición del inglés invita a pensar que tanto él como su equipo Sky están muy por encima de todos los rivales. Van Garderen y Quintana quedan a tres minutos en la general, Contador a cuatro y Nibali a siete, y más que pensar en la victoria pueden empezar a mirar al podio.
Parecía que Froome no planteaba la etapa con la idea de atacar con la ventaja que tenía en la general y fue el Movistar el que asumió la responsabilidad de endurecerla con la ayuda puntual del FDJ, que trasmitió una confianza en Pinot a la que su líder no respondió al llegar ayer a meta a diez minutos.
Era el día de la fiesta francesa, pero fue una tragedia para sus ciclistas. Los tres que partían como principales opciones tras acabar entre los seis primeros en el último Tour se descolgaron enseguida y además su mejor repuesto, Barguil, se cayó y perdió tres minutos. Solo Gallopin y Rolland respondieron a la aceleración de Gorka Izagirre en la última subida en la que el equipo navarro puso fin a la escapada de la jornada de Fedrigo (Bretagne) y Van Bilsen (Cofidis)
Sky toma el mando
Pero la carrera cambió cuando Nibali no pudo seguir el ritmo de Movistar y Valverde empezó a probar al Sky. El equipo inglés emergió entonces para demostrar su fortaleza y para aprovechar el mal día de todos los rivales, que acusaron el cóctel explosivo formado por un puerto muy duro tras una jornada de descanso y con mucho calor.
Thomas aceleró la marcha primero y Porte después para dejar solo a Quintana con Froome, que arrancó su moto a seis kilómetros de meta y revivió las mismas escenas del Tour que ganó hace dos años. Volaba con su amarillo al ritmo que le marcaba su ordenador de a bordo y Quintana le seguía por detrás con el blanco, a otro ritmo, mientras todos los demás rivales parecían subir otro puerto.
Por si fuera poca la superioridad de Froome sobre sus rivales, Porte llegó desde atrás para superar a Quintana y dejarle con cuatro segundos menos de bonificación y Thomas no quiso arrebatar la quinta plaza a Valverde, aunque casi tuvo que frenar para ello. Froome y Sky tuvieron un dominio insultante y sacaron un tiempo a Contador y Nibali importante para responder con tranquilidad a los dos corredores que más pueden arriesgar en los descensos.
Segunda etapa pirenaica
Habrá que ver si después de lo visto ayer el italiano y el madrileño se sienten con fuerzas y se animan a atacar desde lejos en una etapa que presenta en los últimos 80 kilómetros encadenados Aspin –12 kilómetros al 6,5% de media–, Tourmalet –17,1 al 7,3% desde Sant Marie de Campan– y un final en Cauterets lejos de su alto. Solo se subirán 6,4 kilómetros al 5%. Una etapa más dura que la de ayer y se espera el mismo calor o más.
Gran presencia de aficionados vascos
El Tour entró en Euskal Herria con una pancarta que así lo indicaba a su llegada a Iparralde y acabó en la muga que representa la Pierre de Saint Martin. Eso animó a que la presencia de seguidores vascos aumentara sensiblemente con respecto a ediciones anteriores, muchos de ellos tras dejar el coche en la subida a Belagoa.
También era el día de la fiesta francesa y eso provocó que, a pesar de las limitaciones impuestas por la Gendarmerie para acceder al puerto, se registrara una masiva presencia de aficionados en el final. Ya desde el lunes se acercaron muchos vascos a vivir la tradición del Tributo de las Tres Vacas y pasaron la noche en el alto, donde se improvisó una discoteca que abrió hasta altas horas de la madrugada. El calor fue exagerado, sin opciones de buscar sombras por las propias características del puerto y el ambiente hizo recordar al de los años en los que Euskaltel participaba.
Entre los asistentes estaba Miguel Indurain, que demostró a sus 50 años que no ha perdido la calidad humana que acompañó de sus condiciones deportivas. Se sacó fotografías con todos los que se las pidieron y también se encontró con los organizadores de la Euskal Herriko Itzulia.Joseba ITURRIA

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