Alberto PRADILLA
IRUÑEA

Tsipras sigue adelante sin críticos

Tal y como estaba previsto Alexis Tsipras refuerza su posición en el Gobierno y expulsa a los críticos con el acuerdo con la Troika. El primer ministro busca un Ejecutivo leal que le acompañe hasta completar el tercer rescate. Luego convocará nuevas elecciones.

A los incendios que ayer se desataban en Atenas se le sumó el terremoto en el Gobierno griego. Como estaba previsto, el primer ministro, Alexis Tsipras, provocó cambios en el Ejecutivo para adaptarlo al acuerdo firmado con la Troika hace tres días. Expulsa a los ministros y altos cargos vinculados tanto a la Plataforma de Izquierdas como al KOE (Comunistas de Grecia), es decir, los que votaron «no» al pacto y refuerza su autoridad al frente del Gabinete. En principio esta es una remodelación de corto recorrido, ya que aguantará hasta que se convoquen nuevas elecciones. Para entonces se habrá firmado un tercer memorándum que acompañará al nuevo rescate y que implicará asumir postulados que no solo contradicen el Programa de Tesalónica, con el que Syriza ganó las elecciones en enero, sino que contravienen el «no» a la austeridad del referéndum del 5 de julio. En total, de 149 diputados, 39 desobedecieron la consigna oficial (32 la rechazaron, 6 se abstuvieron y uno se ausentó).

La salida de Panayotis Lafazanis, ministro de Reconstrucción Productiva, Energía y Medio Ambiente es la más representativa después de la dimisión de Yanis Varoufakis. El representante de la Plataforma de Izquierdas ya había avisado que no pensaba marcharse. Esta corriente, formada por tres partidos de tradición trotskista, supone aproximadamente el 30% del poder interno en Syriza (frente al 60% de Synaspismós y el 10% del KOE). Suyos son la mayoría de cargos intermedios, secretarías generales y viceministerios remodelados ayer. Tsipras no quiere arriesgarse a dar imagen de debilidad en un momento en el que ha tenido que recurrir al voto de Nueva Democracia, Pasok y To Potami para sacar adelante el rescate.

Acuerdo y elecciones

Nombres al margen, el cambio implica buscar una imagen de cohesión interna, aunque sea en el Ejecutivo, que aguante la división parlamentaria. La hoja de ruta dice que Tsipras gobernará ahora en minoría hasta que concluya el acuerdo con Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional. Es decir, hasta que se cumpla el rescate en todos sus términos (recortes incluidos). Luego, convocará elecciones. Se ha especulado sobre setiembre, pero depende de lo que avancen las reuniones con Bruselas, donde llevan sus propios ritmos.

Lo que no está claro es que quienes hasta ahora han sido socios de coalición y Gobierno sigan juntos tras más de una década de unidad. «Ellos (por la Plataforma de Izquierdas y KOE) siguen en Syriza. Espero que entiendan la importancia del momento. Si no lo hacen no podemos hacer nada». Así se expresaban fuentes del Gobierno heleno consultadas telefónicamente por GARA. Asumiendo que las jornadas actuales están siendo «muy duras» y reiterando que «nadie» quería este desenlace, este alto funcionario insistía en que Syriza es la única garantía de que, aún implantando los recortes del memorándum, «se respeten los derechos de los trabajadores».

En otros sectores, sin embargo, se ha extendido el mutismo. Nadie se atreve a predecir qué ocurrirá en las próximas semanas, aunque el ambiente que rodeó a la aprobación del primer paquete de medidas ya dio una pista: manifestaciones en el exterior de Syntagma y división en una bancada, la de Syriza, que aspiraba a dibujar otro camino para Grecia. Para los cercanos a Tsipras, sin embargo, no todo está perdido. «Perdimos la batalla, pero no la guerra», insisten.

Primera inyección financiera y bancos abiertos para el lunes

Los bancos griegos abrirán el próximo lunes, cuando se cumplan tres semanas del control de capitales impuesto por el Gobierno griego como respuesta a la decisión del Banco Central Europeo de ahogarle limitando los fondos de ayuda. Así lo anunció ayer el ministro adjunto de Finanzas, Dimitris Mardas, que insistió en que permitirán una serie de operaciones hasta ahora restringidas. No obstante, la apertura no implica el levantamiento de las restricciones, ya que el límite de retirada de efectivo a través de los cajeros seguirá en los 60 euros.

Ese mismo día Atenas recibirá una inyección de 7.160 millones de euros para «hacer frente a sus obligaciones» mientras que las instituciones europeas negocian el rescate total. Esta transferencia sirve para entender la endiablada lógica que rodea a la deuda griega. De la cantidad que, supuestamente, debería llegar a las arcas helenas, la gran mayoría ni siquiera llegará a tocar el país. Ese mismo día vence el pago que Atenas tiene pendiente con el Banco Central Europeo de 3.500 millones más otros 700 de intereses. Teniendo en cuenta a qué se está dedicando el dinero que llega de las instituciones europeas, es muy probable que ese dinero hubiese servido para tapar otro préstamo similar. Además, Atenas tendrá que abonar los 1.200 euros que adeuda al FMI. Es decir, que en realidad no le llega nada de la «ayuda»GARA