Demasiados errores propios y un rival mucho más rodado
Hubo tres penaltis –uno fallado por Nieto– en un encuentro muy competido.

EIBAR 1
CELTIC 4
El Eibar no pudo conmemorar su 75 aniversario con una victoria, entre otras razones porque cometió demasiados errores y el rival se mostró bastante más rodado en un encuentro que fue de todo menos amistoso, a raíz del número de faltas que hubo y de cómo lo afrontaron algunos de los futbolistas de la escuadra escocesa. Hubo más de una enganchada –el capitán Brown se mostró especialmente belicoso– entre dos escuadras habituadas a poner toda la carne sobre el césped, independientemente del carácter del choque.
Inmerso en medio de la disputa de una previa de Champions, el Celtic no quiso ser un mero convidado de piedra y no desaprovechó las facilidades que le ofreció el conjunto local. Además de fallar un penalti en el minuto 26, los de José Luis Mendilibar estuvieron blanditos en defensa y el joven Andoni Errasti tampoco colaboró demasiado desde la portería cuando relevó a Irureta tras el descanso.
El Eibar intentó aplicar la habitual filosofía del técnico de Zaldibar –zaga muy adelantada y presión arriba–, pero el físico no está todavía para esos trotes. En muchos momentos sus pupilos se vieron superados por los adversarios en la pugna por el esférico, fruto de ese menor pulmón a estas alturas de pretemporada. Pese a ello, los anfitriones pudieron ponerse por delante gracias a la primera pena máxima pitada, pero no la materializaron y eso inclinó la balanza del lado visitante ya en la segunda parte.
«Hat-trick» de Griffiths
El Celtic, que ya había rematado con demasiado facilidad en algunas jugadas de estrategia, no perdonó en el 50 con un cabezazo del recién ingresado Ambrose. A partir de ahí, la superioridad escocesa se hizo más manifiesta, aunque el Eibar dio sensación de combinar bien en el medio campo. Griffiths, con su hat-trick, acabó por enterrar las ilusiones armeras, pese a que el penalti de Arruabarrena hiciese abrigar esperanzas.
Queda mucho trabajo por hacer a balón parado
Esto no ha hecho más que empezar, pero a buen seguro que José Luis Mendilibar tomó ayer buena nota de algunas de las carencias de sus futbolistas. Para empezar, lo frágiles que se mostraron cuando hubo que defender las jugadas de estrategia.
Bien es cierto que en las formaciones armeras hubo ayer mucha savia joven y otras tantas caras nuevas, pero los azulgranas deberán ser mucho más contundentes a balón parado si no quieren ir a recoger el esférico a sus redes más veces de las deseadas. N.M.

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