Joseba Otano Villanueva
Administrazioan Euskaraz Taldea
KOLABORAZIOA

¿El premio del burro solo para UGT?

La Sociedad Zaldiko Maldiko decidió en junio dar al sindicato UGT el Premio del Burro 2015 («Asto Masto» Saria). Ese premio se le da a la persona u organización que se ha distinguido en contra del euskara.

UGT recurrió una convocatoria de puestos de trabajo en 2011, porque se valoraba más el euskara que las lenguas extranjeras. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra dio la razón a UGT en noviembre de 2014 y UGT se reafirmó en aquella postura vergonzosa al valorar la sentencia en un comunicado.

UGT ha ganado merecidamente ese premio, pero ¿es el único que ha merecido ese premio? Seguramente, hay quien ha hecho más méritos que UGT.

Según el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, el principio de autonomía universitaria es limitado y se debe desarrollar dentro de la legalidad que atañe a la Función Pública de Navarra. Por ello, el hecho de dar el 22,5% de los puntos del concurso al euskara en ese concurso-oposición y al inglés, francés y alemán el 16,5% no lo ha visto dentro de la legalidad.

La Universidad Pública de Navarra es una institución de derecho público. Su personal tiene un Estatuto propio, fuera de la competencia del Gobierno de Navarra. Lo regula la Ley Orgánica de Reforma Universitaria que aprobó el Estado.

Para decidir la valoración del euskara su único límite es la Ley Foral 18/1986 del Vascuence (ni la Ley de la Función Pública, ni el Decreto para el uso del euskara en las Administraciones Públicas, entraron ahí). La Ley del Vascuence previó para la zona mixta la posibilidad de exigir el conocimiento del euskara y también la de valorarlo como mérito. Sin precisar más. ¿A qué vino, entonces, esa sentencia del Tribunal Superior?

Está claro que la legalidad está por un lado y los prejuicios de los jueces por otro. Los jueces están convencidos de que su misión es ir contra el euskara y los derechos de la gente euskaldun. Y con ese principio actúan en su trabajo sin descanso.

UGT merecía el «Asto Masto Saria», pero más responsabilidad tuvo el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, que dio su sentencia a su manera, a tenor de ese comportamiento irracional.

El nuevo Gobierno de Navarra y el nuevo Parlamento de Navarra ya tienen trabajo. Tienen que utilizar sus competencias en política lingüística. Deben cambiar la Ley del Vascuence y el Decreto para valorar el euskara en las Administraciones Públicas. Tienen que tomar medidas eficaces para posibilitar el uso del euskara en la Universidad Pública. Y no solo ahí, también tienen que regular el poder judicial, desde el punto de vista de sus obligaciones respecto a las lenguas oficiales. Si no, lo tenemos claro.