Finales
Llegan y no podemos evitarlo, todo acaba, también los sanfermines. «Francamente querida, eso no me importa», «Este es el principio de una gran amistad» o «Nadie es perfecto» son algunas de esas frases, algunos de los finales del cine, que se nos hacen reconocibles a pesar, incluso, de no haber visto las respectivas películas. Sucede que algunos son tan magníficos, tan impactantes, tan redondos, que puede que dejen en evidencia el desarrollo anterior del relato. Las historias que empiezan bien necesitan un mejor final, ese que mantendrá al espectador enganchando a la película tras salir de la sala (y un buen final nada tiene que ver con un final feliz, ya me entienden). Si nos vamos del cine y nuestra mente rebobina la historia y seguimos «saboreando» la película, esta probablemente sea de esas que merecen la pena. No es fácil acabar una historia y, a veces, los desenlaces dejan mucho que desear. Ya se sabe: el deseo es parte fundamental de cualquier relato que se precie. Este es el efecto «no sabía cómo acabarla». En otras ocasiones, el final queda abierto y el espectador asume la responsabilidad de cerrar la historia o simplemente dejarla «suspendida». Hay finales que cierran la historia en círculo y regresan al punto inicial, etc. Películas con brillantes finales (para repasar este verano): “Duelo al sol”, “El crepúsculo de los dioses”, “Los pájaros”, “Thelma y Louise”, “Cinema Paradiso”, “Dancer in the dark”, “Dogville”, “Lost in traslation”, “Only lovers left alive”…

«Usaban a Dios para someter a las internas, para meternos miedo»

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik
Fallo contra un fraccionamiento de contratos del Ayuntamiento de Getxo

«Prohibir las redes sociales a los adolescentes les infantiliza»
