Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Amy»

Vida y muerte de una artista mediática

La multinacional discográfica Universal Music en su afán por seguir explotando el mito de Amy Winehouse le encarga un documental a uno de los mejores especialistas del género que hay hoy en día, y ni siquiera Asif Kapadia consigue resucitar una carrera musical que prácticamente nunca insistió. No cuenta con material sobresaliente, porque la cantante apenas dio algún concierto en condiciones, y las sesiones de estudio fueron habas contadas. De lo que sí ha dispuesto a manos llenas son de grabaciones caseras, de entrevistas y noticieros televisivos sobre ella y su familia. Queda claro que en cuanto a biopic musical, la película tiene inevitablemtente mucho más de biopic que de musical.

Amy Winehouse era carne de tabloide, y la más clara prueba de ello es este documental, que acaba cayendo presa del mismo sensacionalismo que en principio parace querer evitar. Al final Kapadia dedica más tiempo a hablar de su bulimia y adicciones que a su faceta artística, de tan mediática que era la chica judía del norte de Londres, cuyas amistades, ligues y familiares parecen directamente salidos de un reality.

Y mira que el artífice de la aclamada “Senna” (2010) intenta justificar la fama de la protagonista, apelando a ese talento innato que no tuvo tiempo material de ofrecer al mundo. A falta de argumentos válidos o constatables, comete el error de querer glorificar las letras de sus canciones, reivindicándola como compositora de letra y música. Los vulgares textos hablan una y otra vez de su obsesiva relación amorosa con Blake Fielder-Civil, y un tipo así poco puede inspirar a ninguna mujer por muy creativa que esta sea.

En lo relativo a su incuestionable y verdadero potencial vocal, tristemente malogrado o desaprovechado por culpa de su mala cabeza, tampoco sobran los testimonios, habiendo de recurrir al casi nonagenario Tony Bennett para que la compare con la Fitzgerald y la Holiday.