Alvaro Reizabal
Abogado
JO PUNTUA

Vía crucis

La proximidad de la fecha para la celebración de las elecciones plebiscitarias en Catalunya tiene enloquecido al españolismo rampante, que no sabe como parar el tsunami que temen que se les avecina. Por eso han puesto en funcionamiento todo tipo de estrategias para tratar de impedir que el proceso hacia la independencia siga su inexorable camino.

Rajoy trata de transmitir a los suyos una fingida tranquilidad y se dirige a los catalanes que se sienten españoles diciéndoles que todo está atado y bien atado y que jamás se alcanzará la independencia. A los demás catalanes, los que no se sienten españoles, que les den. La responsable, de momento, de su sucursal catalana Alicia López Camacho ha tenido, como de costumbre una gran ocurrencia. Esta víctima de la mala cirugía estética, conocida como “Morritos Jagger” se ha descolgado anunciando una formula genial para impedir que las elecciones se celebren el 27/9. Nada más y nada menos que una moción de censura contra el presidente Mas que le impediría convocarlas mientras se tramita. La iniciativa es un ejemplo del uso abusivo y fraudulento de los procedimientos legales para la consecución de un fin espurio y, además, no serviría de nada, porque lo único que conseguiría, habida cuenta de las nulas posibilidades de que la moción prospere, es que Mas salga reforzado y que entonces convoque la consulta en mejor posición. Es tan descabellado que parece que no ha gustado ni en su partido, pero esperemos, que esperpentos mayores ya se han visto.

El florero Sánchez se rasga las vestiduras preguntando que en qué cabeza cabe que la mayoría simple de independentistas, pretenda imponer con su voto a la otra mitad la perdida de sus señas de identidad. Evidentemente no se trata de eso, pero cabe preguntarse el motivo por el que le parece normal que esa otra mitad imponga a los independentistas tener que ser obligatoriamente españoles.

La campaña también ha pasado por Euskal Herria en forma de aparición del rey en Bilbao para la entrega de un premio a un empresario del cava catalán. Todo simbología, que, por cierto fue glosada tanto por el Borbón como por Urkullu. Y no pase inadvertido el detalle de que el acto se celebró en el paraninfo de la jesuítica Universidad de Deusto.

Está claro que la vía catalana hacia la independencia se les ha convertido en un autentico Vía Crucis.