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Chivite tiende la mano a Barkos pero insiste en sus críticas al programa

María Chivite, en una entrevista con Europa Press, aseguró que «hay que darle una oportunidad al nuevo Gobierno de Navarra». La líder del PSN inistió en que tiene «la mano tendida» a la presidenta Uxue Barkos, pero eso tampoco le hace rebajar el tono de crítica con respecto al programa de gobierno, que valora como «poco realista, sin detalles, generalista y con vaguedad en algunos puntos».

Chivite afirma que su posición será constructiva y de «diálogo continuo con el gobierno», sin descartar acuerdos sobre «las cosas que creemos son buenas». De este modo, entiende que el germen del cambio ha estado en la orientación que le ha dado UPN, ya que no ha sabido priorizar los verdaderos problemas de la ciudadanía. «Se ha gobernado de espaldas a los ciudadanos, la sanidad se ha visto gravemente afectada por los recortes y la pobreza no se ha afrontado de forma adecuada», afirmó.

Con todo, las críticas que hace el PSN al nuevo Ejecutivo son las mismas a las que se agarra UPN: defensa del PAI frente al derecho a estudiar euskara, reimpulsar el TAV y el veto a la ikurriña en los edificios públicos.

En el caso del PAI (modelo de estudio bilingüe castellano-inglés sobre el que el gobierno ha decretado una moratoria en su ampliación), Chivite dice que es el mejor para que la educación pública «saque a nuestros hijos perfectamente preparados para incorporarse al mercado laboral». Por ello, exige que se ponga en práctica una evaluación sobre los resultados obtenidos. Es llamativo que se solicite este extremo cuando UPN se negaba a realizar esta evaluación antes de implantarlo y de tomar la decisión de extenderlo a más centros (incluso cuando no había profesores preparados para impartir clases en inglés ya que carecían del perfil lingüístico necesario).

Chivite insiste en que no está en «ningún bloque» y que no se alineará firmemente con UPN. La líder del PSN aseguró que, durante el pleno de investidura de Barkos (en el que votó abstención), su discurso fue «más conciliador» que los que realizaron los líderes de EH Bildu y de Podemos.