R.S.
iruñea

UPN ataca a Barkos tras la «encerrona» a Aznárez

El homenaje al subteniente Francisco Casanova, muerto por ETA, en Berriozar ha servido a UPN para cargar contra los dirigentes del cambio en Nafarroa, aunque con una contradicción muy evidente. Reprocha al Gobierno de Barkos que no enviara representación al acto cuando la presidenta del Parlamento, Ainhoa Aznárez, tuvo que retirarse al ser abucheada ante la inacción de los dirigentes de UPN presentes. Uno de ellos dijo: «No debería estar aquí».

La utilización de las víctimas de ETA contra los gobiernos de cambio en Nafarroa ha alcanzado su más clara expresión en Berriozar, con el homenaje al subteniente del Ejército Francisco Casanova, muerto a manos de ETA en 2000. El mismo partido, UPN, que el domingo decidió quedarse de brazos cruzados ante los abucheos a la presidenta del Parlamento, Ainhoa Aznárez (Podemos), que había acudido al acto, cargó ayer contra el Gobierno de Uxue Barkos precisamente por no asistir.

Aznárez fue abucheada y según algunos medios recibió incluso insultos y amenazas, por lo que decidió abandonar el evento antes de su conclusión. No consta que recibiera apoyo ni amparo de ninguno de los numerosos dirigentes de UPN y PP presentes, como el expresidente navarro Miguel Sanz, la delegada del Gobierno español, Carmen Alba, o su antecesor al frente del Parlamento, Alberto Catalán, entre otros muchos.

Es más, el portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Berriobeiti, Raúl Julio Bator, declaró que Aznárez «no debería estar aquí, viene a buscar la foto, ni siquiera ha condenado claramente el terrorismo de ETA».

La nota emitida ayer por UPN tampoco cuestionaba estas algaradas, sino que paradójicamente cargaba contra el Gobierno de Uxue Barkos por no enviar representación a Berriozar. Lo ve «incomprensible e injustificado» y lo tilda de «plantón a las víctimas del terrorismo». Pregunta además «si este va a ser el trato que va a caracterizar al actual Gobierno con quienes han sido asesinados por ETA y si forma parte del peaje a Bildu por su apoyo para que Barkos sea presidenta».

No se quiso invitar al Gobierno

En respuesta a esta acusación, la presidenta navarra, Uxue Barkos, aclaró que no fueron al homenaje «por respeto a las no invitaciones expresas». De hecho, explicó que se había puesto en contacto con los organizadores, la asociación Vecinos de Paz de Berriozar, y que le habían confirmado que la cita era «exclusivamente para amigos y familiares». Un aspecto que, por otro lado, UPN conocía perfectamente al emitir la nota de ayer, dado que esa asociación lo había dejado claro el domingo: «No les hemos mandado la invitación porque han tenido oportunidad de hacer algo por las víctimas y no lo han hecho», dijo su portavoz Maribel Vals. En ese acto de homenaje sí fueron bienvenidas autoridades militares e incluso religiosas.

Barkos añadió, no obstante, que ha invitado a Vecinos de Paz y a la viuda de Casanova, Rosalía Saiz Aja, a «venir cuando estime oportuno a la casa de todos los navarros: la sede de la presidencia del Gobierno».

En el acto del domingo, Saiz Aja afirmó no estar sorprendida por la ausencia de miembros del Gobierno navarro y argumentó que «lo primero que tienen que hacer es manifestar que están en contra del terrorismo, y creo que hasta ahora no lo han hecho».

Solidaridad con Aznárez

Ainhoa Aznárez no hizo pública ninguna valoración tras lo ocurrido en Berriozar, pero su cuenta de Twitter sí recogió mensajes de solidaridad muy plurales. Por ejemplo, el del dirigente de Sortu (y vecino de Berriozar) Pernando Barrena, que trasladó a la presidenta del Parlamento «un fuerte abrazo» por el «ataque ultra», o el del diputado del PSOE y exalcalde de Donostia, Odón Elorza: «Mi apoyo y reconocimiento por la coherencia y la dignidad personal de Ainhoa Aznárez».

Uxue Barkos se sumó a estas voces indicando que las descalificaciones hacia la presidenta del Parlamento navarro en Berriozar «son inaceptables. Lo son hoy y lo fueron antes». «Lo denunciamos ahora como lo denunciamos siempre», recordó.

Antes de tener que abandonar el acto por las agresiones verbales, Aznárez apostó por que «se normalice la situación de una vez por todas» y mostró el deseo de que «ETA deje las armas de una vez». La viuda del subteniente Francisco Casanova aseguró que ni siquiera sabía que la presidenta del Parlamento había acudido al acto porque «a mí, desde luego, no ha venido a saludarme».