Ainhoa Arteta como «Tosca» en la nueva ópera de la Quincena Musical
La Quincena Musical sube al escenario del Kursaal una de las óperas más populares, «Tosca» de Puccini, en dos representaciones esta tarde y el sábado. Ainhoa Arteta y Teodor Ilincai son las estrellas de una versión que concibe la trama como un thriller.

La ópera, en una ciudad sin temporada propia como Donostia, es un espectáculo muy deseado. Cuando la Quincena Musical anunció hace unos años que, debido a los recortes presupuestarios, sus medios para programar ópera cada verano estaban agotándose, la respuesta de los aficionados donostiarras fue contundente. Pero la ópera es un espectáculo carísimo: las producciones que la Quincena ha traido en los últimos años suelen rondar los 250.000 euros –una ganga, realidad, en comparación con las cifras que maneja, sin ir más lejos, la ABAO–. Patrick Alfaya, gracias a convenios de colaboración con otros festivales y teatros, ha logrado que se siga haciendo ópera en la Quincena, pero ya advirtió en los días previos al festival que si finalmente veremos “Tosca” este verano es gracias a una carambola presupuestaria, puesto que casi la daban por perdida. Unas horas antes del ensayo general abierto al público, el martes, Alfaya abría la rueda de prensa en el Kursaal excusándose, pidiendo perdón a todos los implicados en esta producción por el ritmo maratoniano al que han tenido que trabajar para poder sacar adelante un espectáculo que, con un presupuesto más holgado, se montaría en tres o cuatro semanas –en Donostia lo han hecho en quince días–. Pero Alfaya afirmó también, con un brillo de orgullo en la expresión por todo lo que han peleado para conseguirlo, que esta “Tosca” es «la ópera de la que estoy más contento en los siete años que llevo al frente de la Quincena. El resultado es maravilloso».
“Tosca” es uno de los títulos más populares de la literatura operística de todos los tiempos. Tal y como explicó el director musical de estas funciones donostiarras, Miguel Ángel Gómez-Martínez, «es un ópera que cada día se puede encontrar en cien teatros de repertorio de todo el mundo». ¿Qué es, entonces, lo que hará especial a esta “Tosca” de la Quincena? «El reparto, que es de primera fila”, responde Paco Azorín, director de escena. «’Tosca’ requiere una gran reunión de voces y la de estas fuciones es excepcional para un festival, porque Ainhoa Arteta y Roberto Frontalli debutan sus papeles en el Estado español y Teodoro Ilincai lo hará a nivel mundial».
El primer thriller
No ocurre lo mismo con la producción escénica, que sí se ha podido ver ya en el Liceu de Barcelona y el Maestranza de Sevilla y que elabora la trama desde un punto de vista muy particular. «Para mí Tosca es el primer thriller de la historia de la ópera», defiende Azorín. «Es además una obra de absoluta actualidad, que toca temas como el de los presos políticos, la tortura o el sexo, vigentes aún en nuestra sociedad y me temo que por muchos años más».
Para Paco Azorín, hombre de teatro y gran conocedor de la obra de Shakespeare, esta producción de “Tosca”, estrenada a finales de 2014, fue su primer trabajó importante en el terreno de la ópera. La recepción por parte de la crítica no fue unánime. Azorín anuncia, eso sí, que el tercer acto llega a Donostia completamente renovado con respecto a lo que se pudo ver en Barcelona y Sevilla. Se mantiene, eso sí, el impresionante retablo giratorio y una dirección de actores que da a las motivaciones de los personajes un giro de tuerca que Azorín no quiso desvelar.
A pesar de ser la estrella más esperada, la soprano tolosarra Ainhoa Arteta no acudió a la rueda de prensa para no forzar su voz y poder rendir al máximo en las tres funciones programadas –tras el ensayo general, restan el estreno de esta tarde y una segunda función el sábado–. Arteta debutó el personaje de Floria Tosca en febrero de 2014, en Bolonia, y cosechó buenas críticas con un rol conocido por su dramatismo vocal y actoral, «endiablado» según palabras de Arteta, que se ha animado a abordar solo cuando ha sentido la voz preparada para ello.
En una nota que leyó Patrick Alfaya, Arteta retó al público a «reconocer el mensaje subliminal que lanza constantemente Tosca, que Azorín me explicó y del que yo tampoco me había dado cuenta antes».
Su compañero en escena será el joven tenor rumano Teodor Ilincai, quien confesó que cantar Cavaradossi es su sueño desde que comenzó en el mundo de la ópera y que ha esperado diez años para poder hacerlo. «Hace unos meses viajé a Roma y visité los lugares en los que tiene lugar la ópera, la iglesia de Sant’Andrea della Valle y el Castel Sant’Angelo, para ir impregnándome del espíritu de la ópera y el personaje», contó Ilincai. Al malvado de la historia, Scarpia, el corrupto jefe de la policía romana, le dará vida Roberto Frontali, un destacado barítono que ya coincidió con Ainhoa Arteta en los noventa en varias representaciones de “La Traviata” en el Metropolitan de Nueva York, y que hace unos meses cantó “Tosca” con ella en Sao Paulo. Nacido en Roma, Frontali alabó la fidelidad con que la escena «recoge la atmósfera de Roma, con sus campanarios y los montes muy cerca de la ciudad. Es una producción muy verdadera». David Lagares, Valeriano Lanchas y Franciso Vas darán vida a los personajes secundarios de la trama, el refugiado Angelotti y los gendarmes Spoletta y Sciarrone.
Bajando al foso, será Miguel Ángel Gómez Martínez quien se ponga al frente de la que fuera su orquesta entre 1989 y 1993, la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Juntos deberán superar la partitura de Puccini, un auténtico reto interpretativo. “Técnicamente, dirigir Puccini es lo más difícil”, explicó el granadino, “porque su música está llena de rubatos, ritardandi, accelerandi, algunos incluso simultáneos. Hay casi tantas indicaciones expresivas como notas”. En algunos momentos del espectáculo, Gómez Martínez tendrá que coordinar a más de ciento cincuenta personas entre orquesta, coros –participan los hombres, mujeres y niños del Coro Easo- y solistas–. «Es la gran dificultad de “Tosca”, que no se forme el caos», reconoció, aunque todos los cantantes presentes en la rueda de prensa reconocieron su conocimiento y control de la partitura.
Las dos funciones de “Tosca” comenzarán a las 19.00 y tendrá una duración aproximada de tres horas. Aún quedan entradas para ambas representaciones, que oscilan entre los 11 y los 94 euros.
Un melodrama cuya acción se comprende sin necesidad de palabras
Defiende Miguel Ángel Gómez Martínez que “Tosca” es una ópera que «se podría hacer sin palabras. Quien conozca la trama no necesita el texto para saber qué está pasando sobre el escenario, la música lo refleja todo perfectamente». Estrenada en Roma en enero de 1900, su libreto se basa en un drama de Victorien Sardou, “La Tosca”, que se presentó en París en 1887 con la legendaria actriz Sarah Bernhardt como protagonista. «Puccini estaba en París y fue a una de aquellas representaciones, a pesar de que no hablaba ni una palabra de francés», explica Gómez Martínez. «Sin embargo, entendió perfectamente todo lo que sucedía sobre el escenario. Eso le hizo pensar que podía hacerse un gran ópera a partir de ahí». Puccini estaba entusiasmado, pero una serie de problemas con los derechos de autor de la obra –¡ya en aquella época!– retrasaron el inicio de la composición de Tosca hasta 1896, tras haber terminado “La Bohème”.
El melodrama de “Tosca” nos transporta a la convulsa Italia de 1800, dominada por las tropas de Napoleón. En Roma, el republicano Angelotti huye de la prisión y se oculta en la iglesia donde su amigo Caravadossi está pintando una Maddalena. Scarpia, el jefe de la policía, encarcela al pintor y le tortura para adivinar el paradero de Angelotti. Su amante, la bellísima Tosca, para salvarle, ofrece su cuerpo a Scarpia, quien le asegurá que fingirán el fusilamiento del pintor y podrán luego huir juntos. Pero nada sale como estaba planeado y, como en cualquier buen melodrama, todos terminan muertos. Sin embargo, esta producción donostiarra de “Tosca” promete sorpresas al final. M.C.

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