Pablo Ruiz de Aretxabaleta
Periodista
IKUSMIRA

Lección desde la república bananera

Vale, una república bananera. De hecho, una de las patrias originarias de la expresión. Ahogada en corrupción, violencia y pobreza. En la primera división de las naciones con mayor índice de desigualdad. En los últimos lugares en índices de desarrollo. Un páramo para el respeto de los derechos humanos.

De acuerdo. Guatemala es un ejemplo de Estado supeditado a los intereses de oligarquías y camarillas militares. Su Ejército –además de ejecutar matanzas y persecuciones– ha gobernado el país durante décadas controlando directamente economía, bancos y empresas. Y en los gobiernos civiles de vez en cuando aparece algún exgeneral.

Uno de ellos es Otto Pérez Molina, ascendiendo desde los tiempos del dictador Efraín Ríos Montt, que ha sobrevivido a múltiples casos de corrupción que mezclan intereses empresariales, sectores militares y crimen organizado.

Pero incluso en este país-estereotipo, Pérez Molina ha tenido que dimitir como presidente y ha sido encarcelado al verse implicado por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala en una trama de corrupción aduanera, junto a la ex vicepresidenta Roxana Baldetti y oras 30 personas.

Entre tanto, en Europa un presidente cuyo partido está acusado de financiarse durante décadas de forma ilegal puede sentarse tranquilamente en el despacho de su sede reformada con dinero negro y dar lecciones a países latinoamericanos mientras ve llover y se pregunta por qué cae agua del cielo como si fueran sobres.