María Luisa GASPAR (Efe)
PARÍS

Los numerosos misterios sumergidos de Egipto revelan nuevos secretos en París

Los misterios sumergidos de Egipto desvelaron hace undo días en París, nuevos secretos en una monumental exposición integrada por 293 piezas, e inaugura por el presidente francés François Hollande.

La muestra “Osiris. Misterios sumergidos de Egipto”, que tiene lugar en el Instituto del Mundo Árabe, se centra en la figura del dios de la resurrección, clave en la mitología egipcia que, según la leyenda, fue asesinado por su hermano Seth y resucitado por su hermana-esposa Isis.

Esculturas de grandes dimensiones, pequeñas estatuillas de bronce, una gran estela de granito negro, barcas rituales, cazos mágicos, cerámicas, amuletos, joyas, monedas, objetos de culto, cuencos, lámparas de aceite y material audiovisual componen esta exhibición abierta al público hasta el próximo 31 de enero.

Procedentes de la bahía de Abukir, al noreste de Alejandría, 250 piezas fueron descubiertas por el arqueólogo marino Franck Goddio, en colaboración con las autoridades egipcias. Muchas de esas obras salieron a la luz en los últimos diez años, por lo que nunca antes habían sido expuestas, ni siquiera en Egipto. La exhibición se completa con otras cuarenta obras propiedad de los museos de El Cairo y Alejandría, que en su mayor parte tampoco habían sido antes mostradas fuera de su país.

Los hallazgos rescatados del fondo del mar provienen de dos importantes ciudades Thonis-Heracleion y Canopo, sumergidas hace doce siglos en el delta del Nilo, se cree que por causas naturales, cuyos restos descubrió Goddio en 2000.

Dos exposiciones dieron cuenta de los primeros hallazgos relacionados con ambas prósperas urbes existentes entre los siglos VIII a C. y VIII d C.

La idea de dedicar la nueva exhibición a Osiris, deidad de la resurrección, la agricultura y los difuntos, símbolo de la fertilidad y de la regeneración del Nilo, «se impuso» a medida que avanzaban los trabajos submarinos, explicó Goddio.

«Cuanto más excavábamos más testimonios del culto al dios Osiris y de momentos de ceremonias iniciáticas y secretas aparecían. En Canope y Thonis Heracleion estamos realmente en la tierra de Osiris», resaltó este execonomista francés entregado a la arqueología submarina desde mediados de los años ochenta.

Como ejemplo de la gran importancia de los ritos osirianos en el lugar, el especialista citó la abundancia de cazos de bronce ceremoniales grabados con el ojo de Horus (hijo de Osiris e Isis) encontrados allí.

Goddio subrayó, asimismo, el hallazgo de un canal de 3,5 kilómetros sobre el que Osiris realizaba cada año su gran navegación del templo de Thonis Heracleion a su santuario en la vecina Canope, para ser sumergido y entrar en el más allá.